El dolor y la tristeza marcaron la despedida de Jhon Chávez Valeriano, el suboficial de la Policía Nacional del Perú que perdió la vida junto a su esposa e hija en la tragedia del centro comercial Real Plaza de Trujillo.
La ceremonia de homenaje se llevó a cabo en la comisaría Miramar, donde prestó servicio y dejó una huella imborrable entre sus compañeros de armas.
Con el pabellón nacional cubriendo su ataúd y en medio de lágrimas y aplausos, sus colegas le rindieron un sentido tributo, recordándolo como un agente comprometido con su labor y un hombre íntegro que dio su vida al servicio de la ciudadanía. La escena fue sobrecogedora: familiares, amigos y compañeros de la institución policial se congregaron para expresar su respeto y profundo pesar por su inesperada partida.





Luego del homenaje en la comisaría, el cortejo fúnebre se dirigió al cementerio El Remanso, en Huanchaco, donde los tres miembros de la familia recibieron el último adiós de sus seres queridos. En un acto de unión y solidaridad, decenas de personas acompañaron el sepelio, destacando el sacrificio del suboficial y lamentando la pérdida irreparable de una familia que partió trágicamente.
Chávez Valeriano fue descrito por sus compañeros como un policía ejemplar, siempre dispuesto a ayudar y con un profundo sentido del deber. Su esposa, Daniela de la Cruz Ramos, y su pequeña hija, cuyas iniciales son A.C., compartían con él una vida llena de sueños que quedaron truncos en una tragedia que ha conmocionado a todo el país.
La despedida de la familia se convirtió en un símbolo del dolor colectivo que dejó el colapso del Real Plaza, una tragedia que ha puesto en debate la seguridad de las infraestructuras en la ciudad. Mientras las investigaciones continúan para determinar las responsabilidades, la comunidad trujillana se une en el luto y en la exigencia de justicia para las víctimas y sus familiares.
En medio del dolor, lo que queda es el recuerdo de una familia que vivía con amor y que ahora descansa en paz. La despedida de Jhon Chávez Valeriano, su esposa y su hija no es solo un acto de duelo, sino también un llamado a la reflexión sobre la seguridad y el respeto por la vida de todos los ciudadanos.

