El juicio por difamación agravada que enfrenta el exalcalde de Trujillo, Arturo Fernández Bazán, podría llegar a su fin este mes, luego de un largo proceso judicial marcado por continuas suspensiones y maniobras dilatorias. Así lo expresó el arqueólogo Ricardo Morales Gamarra, exdirector del Proyecto Huacas de Moche y querellante en este caso.
Morales interpuso la querella luego de que Fernández lo acusara públicamente, y sin presentar pruebas, de integrar una supuesta red de tráfico de huacos durante su gestión al frente del emblemático proyecto arqueológico.
Una serie de suspensiones
El proceso ha sido accidentado. Solo en lo que va de este año, el juzgado ha convocado a 13 audiencias. Sin embargo, muchas de ellas fueron suspendidas debido a la inasistencia del querellado o de su defensa, con justificativos que han generado malestar en la parte demandante.
La última suspensión se produjo el 31 de julio, cuando el abogado de Fernández no asistió alegando problemas de salud. Ante esta situación, el juez decidió reprogramar la audiencia para el 14 de agosto y asignar un abogado de oficio al exalcalde para evitar nuevas dilaciones.
“Son argucias repetidas y reiteradas. Ahora el abogado de oficio del señor Fernández tendrá 14 días para leer el expediente. Se espera que se lean los últimos alegatos y ya no haya nada más. De este mes no debe pasar la sentencia”, declaró Morales.
Estrategias dilatorias
Los antecedentes muestran un patrón. En audiencias previas, Fernández presentó un certificado médico por problemas gastrointestinales. En otra oportunidad, argumentó que su abogado se había trasladado a Tumbes llevándose los escritos del caso. La nueva defensa legal de entonces pidió una prórroga alegando desconocimiento del expediente.
Estos incidentes, según el querellante, no son aislados, sino parte de una estrategia para retrasar el fallo judicial.
Con el abogado de oficio designado, el proceso se encamina a una etapa decisiva. El juzgado deberá escuchar los últimos alegatos antes de emitir su veredicto, lo que podría ocurrir en las próximas semanas.
Para Morales, el caso no solo representa la defensa de su honor, sino también una lucha contra la impunidad y las falsas acusaciones que dañan la reputación de profesionales y proyectos culturales de relevancia nacional.

