La crisis de inseguridad que golpea a la región La Libertad sumó un nuevo capítulo tras el atentado con explosivos en el local de eventos Hacienda del Lobo, en Trujillo. El estallido, que también afectó al menos 25 inmuebles cercanos, reavivó el debate sobre la eficacia del Estado frente al avance del crimen organizado y provocó duras declaraciones del alcalde provincial de Pataz, Aldo Carlos Mariños.
Desde los exteriores del local afectado, el burgomaestre exigió públicamente la renuncia del ministro del Interior, Vicente Tiburcio Orbezo, así como del comandante general de la Policía Nacional del Perú, Óscar Arriola Delgado, y del jefe de la Región Policial La Libertad, Franco Moreno Panta, a quienes responsabilizó de haber “fracasado” en la lucha contra la delincuencia común y el crimen organizado en el departamento.
“Yo quisiera que lleguen acá y digan: ‘somos un fracaso; por lo tanto, renunciamos’”, expresó la autoridad edil, visiblemente indignada por el atentado que sacudió la capital liberteña.
Un atentado que agrava la crisis de seguridad en Trujillo
El ataque con explosivos en Hacienda del Lobo se suma a una cadena de hechos violentos que mantienen en zozobra a comerciantes, empresarios y familias en Trujillo. La detonación no solo causó daños estructurales en el establecimiento, sino que generó afectaciones en viviendas colindantes, evidenciando el alto poder destructivo de los artefactos empleados por bandas extorsivas.
La provincia de Pataz, de donde proviene el alcalde Aldo Carlos Mariños, también enfrenta graves problemas de criminalidad vinculados a la minería ilegal y organizaciones delictivas. El burgomaestre acudió al lugar vistiendo chaleco antibalas, pues —según indicó— ha recibido amenazas de muerte.
En sus declaraciones, añadió que en una reunión con el presidente de la República, José Jerí Oré, solicitó la salida del comandante general de la PNP y la rotación del personal del Instituto Nacional Penitenciario (INPE) y de la Policía Nacional del Perú.
“Si no lo ha hecho, es porque no quiere luchar contra la criminalidad”, afirmó.
Llamado a la autoconvocatoria ciudadana
En medio de la indignación, Aldo Carlos Mariños invocó a la población de Trujillo a organizarse y formar rondas humanas para enfrentar la inseguridad. “Si nosotros esperamos que la Policía, la Fiscalía y el Poder Judicial lo hagan, no lo van a hacer. El resultado de su inacción es esto, y esto tiene que cambiar”, sostuvo.
El llamado generó diversas reacciones en redes sociales y en sectores políticos, pues plantea un escenario de creciente desconfianza hacia las instituciones encargadas de garantizar el orden interno.
La Libertad, y particularmente Trujillo, se encuentran bajo estado de emergencia; sin embargo, los atentados con explosivos, extorsiones y homicidios continúan registrándose. Especialistas en seguridad advierten que el uso de dinamita y artefactos de alto poder sugiere redes criminales con acceso a explosivos de origen minero y una estructura organizada que supera la respuesta tradicional de patrullaje.
El atentado en Hacienda del Lobo no solo expone la vulnerabilidad de los establecimientos comerciales, sino que abre nuevamente el debate sobre la estrategia del Ejecutivo frente a la criminalidad en el norte del país.
Mientras tanto, la ciudadanía exige resultados concretos y acciones inmediatas que devuelvan la tranquilidad a una región que hoy vive bajo la sombra del miedo.

