UNT administra S/ 21,6 millones de canon, regalías y otros recursos

La Universidad Nacional de Trujillo (UNT) cuenta durante 2026 con un presupuesto de S/ 21 615 254 correspondiente al rubro que comprende canon, sobrecanon, regalías, renta de aduanas y participaciones, según la información registrada en la Consulta Amigable del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), revisada al 1 de septiembre.

Estos recursos forman parte de la fuente Recursos Determinados y representan aproximadamente S/ 21,6 millones disponibles para la universidad durante el presente año.

Sin embargo, pese al monto asignado, la UNT registraba al momento de la consulta 0 % de ejecución financiera en este rubro.

La universidad había certificado cerca de S/ 11,02 millones, equivalente al 51 % del presupuesto, mientras que los compromisos anuales alcanzaban aproximadamente S/ 9,12 millones, es decir, el 42,2 %. No obstante, el sistema del MEF todavía mostraba S/ 0 devengado y S/ 0 girado.

Esto no implica necesariamente que los recursos no estén siendo gestionados. La certificación y los compromisos corresponden a etapas previas dentro del proceso presupuestal y evidencian que existen fondos reservados para determinadas obligaciones. Sin embargo, hasta el 1 de septiembre no se había registrado gasto reconocido como devengado ni pagos efectuados dentro de esta partida.

Un escenario que alcanza a las universidades públicas

La situación de la UNT se presenta dentro de un panorama nacional en el que más de 60 universidades públicas administran conjuntamente cerca de S/ 900 millones provenientes de canon, sobrecanon, regalías, renta de aduanas y participaciones.

Los montos varían considerablemente entre instituciones, debido principalmente a las diferencias en la disponibilidad de recursos vinculados a las actividades extractivas de cada región.

La Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco (Unsaac) lidera esta relación con más de S/ 119 millones, seguida por la Universidad Nacional Jorge Basadre Grohmann de Tacna, con alrededor de S/ 111 millones.

También figuran la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa, con S/ 65 millones; la Universidad Nacional del Santa, con S/ 63 millones; la Universidad Nacional de Arte Diego Quispe Tito, con S/ 54 millones; y la Universidad Nacional Intercultural de Quillabamba, con S/ 49 millones.

En este contexto, los S/ 21,6 millones de la UNT representan un monto importante, aunque menor frente a los presupuestos de universidades ubicadas en algunas de las principales regiones productoras.

¿En qué se convierten estos recursos?

La discusión no debería centrarse únicamente en cuánto dinero recibe una universidad, sino también en qué resultados obtiene con esos recursos.

El canon y otros fondos comprendidos en este rubro pueden financiar, dentro de las normas correspondientes, inversiones destinadas a mejorar la infraestructura, laboratorios, equipamiento, tecnología, investigación y generación de conocimiento.

Por ello, disponer de millones en el presupuesto no necesariamente significa contar de inmediato con mejores instalaciones, equipos modernos o mayor producción científica.

A nivel nacional, las universidades públicas habían ejecutado en promedio alrededor de la mitad de estos recursos cuando faltaban menos de cuatro meses para culminar el año fiscal. Sin embargo, el porcentaje de ejecución por sí solo no permite determinar si una inversión fue eficiente.

Erick Chuquitapa Rojas, economista de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES) y especialista en políticas públicas, señala que también debe evaluarse qué resultados concretos generan los recursos invertidos.

La evaluación, explica, debería considerar si los laboratorios están operativos, si los equipos adquiridos son utilizados, si existe personal especializado y si las inversiones realmente contribuyen a mejorar la formación, investigación e innovación.

Tener presupuesto no garantiza cerrar las brechas

Uno de los principales retos para las universidades públicas consiste en transformar los recursos disponibles en proyectos que funcionen.

Entre la asignación presupuestal y la puesta en funcionamiento de una obra o laboratorio existe una serie de etapas: formulación de la inversión, elaboración de estudios y expedientes técnicos, procesos de contratación, ejecución, adquisición de equipos y, finalmente, operación y mantenimiento.

Según Chuquitapa, el incremento de los recursos provenientes del canon no siempre ha estado acompañado de un fortalecimiento similar de las capacidades institucionales necesarias para gestionar e invertir esos fondos.

Por ello, contar con recursos y mantener al mismo tiempo deficiencias en infraestructura o equipamiento no necesariamente resulta contradictorio. El dinero es una condición necesaria, pero también se requiere capacidad de planificación, gestión, ejecución y operación.

Ejecutar más tampoco significa ejecutar mejor

Otro aspecto que debe considerarse es que una alta ejecución presupuestal tampoco garantiza por sí sola una buena gestión.

Una ejecución cercana al 90 % o 100 % no demuestra necesariamente que los recursos hayan sido utilizados de manera eficiente o que hayan generado resultados de calidad.

El análisis debe considerar tres aspectos: cuánto se gastó, en qué se gastó y qué resultados produjo ese gasto.

Las diferencias entre universidades permiten observar distintas prioridades. En la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco, por ejemplo, los recursos se destinan principalmente a infraestructura, equipamiento de laboratorios y servicios de escuelas profesionales, mientras que alrededor de S/ 4 millones corresponden a investigaciones científicas.

En la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa, más de S/ 32 millones están orientados a investigación científica. Una situación similar se observa en la Universidad Nacional del Santa, donde más de S/ 31 millones tienen ese destino.

About Author

Causa Justa

Destacadas

Artículos Relacionados