POR YURI CASTRO
La fuga de Jhonsson Pulpo, cabecilla de la organización criminal “Los Pulpos”, no fue producto del azar. Según fuentes policiales y documentos de inteligencia a los que tuvo acceso Causa Justa, el prófugo utilizó una estrategia calculada, fría y deliberada: empleó a su pareja, alias “Keysi”, y a su propia hija como distracción, permitiéndole escapar minutos antes de un allanamiento clave en la ciudad de La Paz, Bolivia, donde habitaba en una zona lujosa.
La operación, desarrollada el 26 de enero de 2026, fue el resultado de cinco meses de trabajo de inteligencia internacional, articulado entre un grupo selecto de agentes policiales de secuestros y extorsiones de Trujillo, la Fiscalía Especializada contra el Crimen Organizado (FECOR) La Libertad, el PDI de Chile y la Dirección Nacional de Inteligencia de Bolivia.

Meses de rastreo y una pista clave en Bolivia
Desde agosto de 2025, los investigadores peruanos, en coordinación con fiscalía especializada, iniciaron un seguimiento técnico y humano contra el círculo íntimo de Jhonsson Pulpo. El objetivo: ubicarlo y capturarlo, luego de que se confirmara que había salido del Perú.
El trabajo incluyó: análisis de tráfico de llamadas y datos, información obtenida de Meta Platforms, cruce de datos migratorios, fuentes humanas, verificación de identidades falsas.
Así se estableció que Jhonsson, su pareja y su hija vivían bajo identidades completamente adulteradas, moviéndose entre Chile y Bolivia.
Los nombres falsos detectados fueron: Jhonsson Pulpo: Jhonson Smith Cruz Torres / Santiago Saavedra Quise. Keysi Alessandra Salvatierra Vigo: María Antonieta Mita. Hija menor: Génesis (registrada en Chile, comuna de Recoleta)
La pista decisiva condujo a un edificio de clase alta en Irpavi II, La Paz, específicamente al edificio Duránd, ubicado en la calle Gorriones N.° 55, en Bolivia.



Vigilancia encubierta
Para no levantar sospechas en una zona residencial acomodada, los agentes de inteligencia se camuflaron como topógrafos, simulando trabajos técnicos en los alrededores del edificio.
Sin embargo, Jhonsson Pulpo —con experiencia en evadir cercos policiales— detectó anomalías. Según la reconstrucción de los hechos, fue Keysi quien descendió primero del edificio y encaró directamente a los supuestos topógrafos, cuestionando su presencia. Ese fue el punto de quiebre.
Keysi y la niña como distracción
Horas después del primer contacto sospechoso, Keysi salió nuevamente del edificio, esta vez acompañada de su hija, portando una mochila con ropa. Abordó un taxi.
Los agentes decidieron interceptar el vehículo a cuatro cuadras, priorizando la captura de una persona requisitoriada por secuestro. Durante la intervención, alias “Keysi” se identificó con su nombre falso, intentó destruir su teléfono celular, siendo finalmente reducida y detenida. Pero el tiempo jugó en contra.

Mientras los equipos se concentraban en la captura y aseguramiento Keysi, Jhonsson Pulpo abandonó el edificio por otra vía. Cuando los agentes allanaron el departamento, él ya no estaba. Solo hallaron documentación falsa, confirmando que la fuga había sido planificada.
Fuentes policiales reconocen que, de haberse ejecutado la captura y el allanamiento de manera simultánea, el desenlace habría sido distinto. La hija de la pareja tiene ciudadanía chilena, registrada legalmente en Chile, aunque solo por la madre. Actualmente, su situación quedó bajo custodia de las autoridades, activándose protocolos internacionales de protección de menores.

Testigos entrevistados por los policías señalaron además que Jhonsson Pulpo presentaría una herida en uno de sus ojos, dato que ahora es clave para su identificación.
La captura de Keysi Alessandra Salvatierra Vigo representa un golpe importante a la estructura logística y familiar de Los Pulpos, pero también deja en evidencia el alto nivel de planificación del cabecilla criminal, que no dudó en usar a su entorno más cercano como escudo operativo.
Las autoridades peruanas confirmaron que la búsqueda de Jhonsson Pulpo continúa activa, con alertas internacionales vigentes, mientras se analiza la información extraída de los dispositivos incautados a su pareja.

