Eran las cuatro de la madrugada del 9 de marzo cuando la tranquilidad de la noche en Laredo se rompió abruptamente. Un grito desesperado de auxilio, una persecución a alta velocidad y la rápida acción de la Policía Nacional del Perú (PNP) marcaron el final de la banda criminal «Los malditos de las discotecas», un grupo delictivo que sembraba el terror en la zona, asaltando y secuestrando al paso a los asistentes a las discotecas.
Marcial Gilber Julca Santillán, un joven de 29 años, jamás imaginó que tomar un taxi esa noche lo convertiría en la víctima de un violento secuestro exprés. Al abordar el vehículo en las inmediaciones de la discoteca Neok, se percató demasiado tarde de que no estaba solo. En el asiento trasero lo esperaban dos hombres con una sola intención: someterlo y despojarlo de todo lo que tenía.
Mientras el vehículo negro con lunas oscurecidas avanzaba a toda velocidad por las calles de Trujillo, una patrulla de la Comisaría PNP Laredo recibió un aviso anónimo sobre un automóvil sospechoso merodeando la zona. De inmediato, los agentes emprendieron la búsqueda y lograron ubicar el vehículo en la intersección de la av. Industrial con av. Villarreal. Sin embargo, los delincuentes, lejos de acatar la orden de alto, aceleraron su huida con dirección a la sierra liberteña.

Lo que siguió fue digno de una película de acción. La patrulla inició una persecución por las oscuras carreteras de la región, con los agentes haciendo uso de señales luminosas y sonoras para detener a los sospechosos. Finalmente, en el cruce de la Laguna de Conache, el operativo llegó a su punto culminante. El vehículo fue rodeado y detenido, poniendo fin a la odisea del joven secuestrado.
Dentro del automóvil, la policía encontró a Marcial Gilber Julca Santillán, quien entre sollozos gritaba pidiendo auxilio. Junto a él, tres individuos fueron identificados y detenidos en el acto. Luis Alberto Aguilar Parimango, alias «El Gordo» (46), era el cabecilla del grupo, según la PNP. Su historial criminal incluye denuncias previas por robo y tocamientos indebidos. Jhon Wayner Quispe Saldaña, alias «El Chato» (34), y Hilmer Ronald Eustaquio Argomedo, alias «El Boby» (26), completaban el trío delictivo.
La víctima, aún en estado de shock, relató cómo fue abordado violentamente dentro del taxi, recibiendo amenazas y golpes mientras los delincuentes intentaban que desbloqueara su celular para acceder a sus cuentas bancarias. «Me sujetaron del cuello y me insultaban. Me exigían que entregara todo lo que tenía. Cuando vi a la policía, grité con todas mis fuerzas», expresó Julca Santillán en su testimonio ante las autoridades.
En la intervención, la policía incautó un vehículo Kia negro, 400 soles en efectivo, seis tarjetas de débito del Banco de Crédito del Perú (BCP) y dos teléfonos celulares, presuntamente robados. Estos objetos forman parte de la evidencia que será utilizada en el proceso judicial contra los detenidos, quienes ahora enfrentan cargos por secuestro y robo agravado.
El mayor PNP Juan Alberto Trujillo V., comisario de Laredo, aseguró que el operativo fue exitoso y que se continuarán con las investigaciones para determinar si hay más involucrados en la banda. «Nuestro compromiso es devolver la seguridad a los ciudadanos. Este es un golpe importante contra el crimen organizado», declaró.

