La violencia y la extorsión continúan sembrando el miedo en la provincia de Chepén. La madrugada del martes 25 de febrero, un artefacto explosivo detonó en la fachada de una vivienda ubicada en la calle Trujillo N° 885, propiedad de J.E.V.(45), un empresario dedicado al rubro de la construcción.
El estallido ocurrió alrededor de las 04:40 a. m., mientras el propietario descansaba en el interior del inmueble. La explosión generó daños materiales en la ventana de la fachada, destrozando los vidrios y dejando evidencia de un ataque premeditado. Afortunadamente, no se reportaron heridos.
Según la declaración de la víctima la Policía Nacional del Perú (PNP), este atentado no es un hecho aislado. El empresario relató que el día anterior, el 24 de febrero, recibió mensajes extorsivos en su teléfono celular, lo que refuerza la hipótesis de que se trata de un nuevo caso de extorsión contra empresarios en la región.
El afectado también reveló que en marzo de 2024 interpuso una denuncia formal en la División de Investigación Criminal (DEPINCRI) de Chepén, tras haber sido víctima de amenazas y presiones por parte de grupos delictivos que buscan extorsionarlo. Sin embargo, los hechos recientes sugieren que las intimidaciones no han cesado y que los delincuentes han escalado sus métodos, recurriendo al uso de explosivos como mecanismo de terror.
Este atentado pone nuevamente en evidencia la grave crisis de seguridad que afecta a Chepén y otras ciudades del norte del país, donde las bandas criminales han convertido la extorsión en un negocio rentable y recurrente. Empresarios de diversos sectores, como la construcción, el transporte y el comercio, han denunciado ser blanco de amenazas y ataques con explosivos por no acceder a pagar cupos exigidos por estas organizaciones delictivas.

