Cinco agentes de la Policía Nacional, entre ellos un teniente, fueron detenidos acusados de participar en una red de corrupción y tráfico ilícito de drogas impregnada dentro de la III Dirección Territorial Policial de La Libertad.
Las detenciones, ejecutadas en las mismas comisarías y puestos policiales donde los agentes prestaban servicio, han descubierto una red de corrupción interna que no solo facilitaba el tráfico ilícito de drogas, sino que también manipulaba incautaciones y se beneficiaba de las mismas para mantener vínculos con organizaciones criminales, según las investigaciones que estuvieron a cargo de agentes de la División de Investigación de Delitos de Alta Complejidad (Diviac) y la Fiscalía Especializada en Corrupción de Funcionarios de La Libertad.
Bajo la dirección de la fiscal Marlene Mariños Lecca, de la Fiscalía Provincial Especializada en Delitos de Corrupción de Funcionarios, las investigaciones han sacado a la luz una operación delictiva dentro del Grupo Terna-Escuadrón Verde de la Tercera Dirección Territorial Policial de La Libertad.
Se trata del suboficial de segunda Armando Wilmer Sernaque Silva, los suboficiales de tercera Isai Emmanuel Solano Lázaro, Julio Karin Astudillo Delgado, Jesús Alberto Sandoval Távara y el teniente Jonatan Michael Calderón Ruiz. Todos se enfrentan a acusaciones de cohecho pasivo y tráfico de drogas.
La detención de Sernaque Silva ocurrió en su residencia en el condominio Torres de Quevedo en Villa Santa Catalina, Trujillo. Sernaque también ocupaba el cargo de jefe del Grupo de Investigaciones en la comisaría de Shorey (Santiago de Chuco).
La detención fue ordenada por el Octavo Juzgado de Investigación Preparatoria de la Corte Superior de Justicia de La Libertad. Este juzgado emitió orden de detenciones preliminares, allanamientos con descerrajes, registros domiciliarios y vehiculares, incautaciones y acceso a la información en los bienes incautados. Esto se llevó a cabo en el marco de una investigación por delitos de banda criminal y cohecho pasivo propio en el ejercicio de la función policial.
La investigación ha destapado una trama de corrupción más compleja de lo que se imaginaba. Según las autoridades, los agentes implicados organizaron intervenciones policiales irregulares, simulando operativos en flagrancia para justificar todos los análisis sin autorización judicial en propiedades de presuntos traficantes. Posteriormente, solicitaban sobornos a cambio de no procesar penalmente a los involucrados o de no reportar en las actas la cantidad real de droga incautada.
Lo más impactante es que, según las investigaciones, los agentes no solo se apropiaban de la droga no consignada en las actas, sino que también la comercializaban con otras organizaciones criminales. Estas acciones minaban la integridad de la institución policial y tenían un efecto directo en la lucha contra el crimen organizado en la región.
Las detenciones se llevaron a cabo en varios lugares, incluyendo comisarías y puestos policiales donde los agentes prestan servicio, como el Escuadrón Verde, la comisaría de El Alambre, la comisaría de Ayacucho, Halcones de La Esperanza y la comisaría de Shorey. Además de los agentes, dos civiles, Julio Rosmery Pérez Gracia y Delmmi Lucio Palacios García, también fueron detenidos en relación con los mismos delitos.

