POR GUSTAVO BENITES JARA (Escritor y docente universitario)
Carlos Cerna estudió en la Gran Unidad Escolar José Faustino Sánchez Carrión. Lo conocí cuando me invitaron para ser jurado de un concurso poético.
Apenas leí sus poemas, tuve la certeza que el trabajo de Carlos era largamente superior a los que habían presentado sus compañeros. Mostraba una distancia irrebatible y el jurado le otorgó el primer premio por unanimidad.
Lo primero que me conmovió fue la dulzura de sus versos, expresados con la ingenua espontaneidad de un colegial enamorado, cuya poesía emocionaba por la sinceridad y la belleza de sus palabras. La actual versión expresa, como aquella vez, el amor, esa experiencia universal que cala toda la poesía de Colegiales. Carlos dice, con apasionada naturalidad:
Tu amor / es un río / caudaloso, cristalino (Fuerza vital); o: recorrer cada imagen de tu mirada / los espacios vacíos / convertidos en rosas, convertir la noche en día nuestro / cerrar cada oscuro espacio con nuestras alegrías (Compañera).
Y en otros poemas siempre testifica su amor, sin ninguna duda o vacilación que velen su veraz intensidad.
La soledad es otro tema recurrente en la poesía de Carlos. Esa soledad que acompaña a todos los poetas y que se vive de infinitas maneras. El poeta se ve envuelto en esa experiencia inevitable:
Desde cuando conocí por primera vez / a una vieja desconocida amiga llamada soledad (Panales, árboles de mango); o cuando dice: por ejemplo / soledad / y tampoco la puedo contener / (Por ejemplo soledad).
Vivencia que supera, sin negarla, en la armonía y plenitud que emanan del amor.
Es también su poesía un encuentro temprano con la rotundidad de la vida, con el tiempo que va construyendo sus experiencias de afirmación vital; es el encuentro definitivo con la corporeidad, la misma que define su transitar:
Por fin / Me he sentido dentro de mi cuerpo.
Y en el poema Panales:
Hoy sentí a mi cuerpo / encontrarse con la tarde, clara, tibia.
Es el cuerpo, su materialidad, el que, en su relación con otros cuerpos, crea una corporeidad social, la misma que no elimina el cuerpo individual sino le da sentido dialéctico en su totalidad. Todo esto se plasma en los poemas de Carlos, en su reflexión sobre el cuerpo, su cuerpo, como testimonio de su amoroso discurrir. Pero ese encuentro jubiloso, se ve transido, a veces, por el dilema existencial:
Cuando no tenemos palabras, / y /el horror me materializa / un grito agudo rompe / la barrera de lo indefinido (Pentagrama), o cuando exclama: casi siempre vivo para morir, / que termina, sin embargo, con la bella experiencia del vivir: el grito, por obra y / gracia / del hombre / se transforma /en una alameda / de azules armonías. Y también: Y /así / el hombre / fue / creciendo / hasta / ser / niño (Cuento).
Esta certidumbre del hombre que crece para construir la vida, la belleza, el amor, la esperanza, no es destruida por ninguna pasajera conmoción o desesperanza, pues estamos para construir con nuestras manos / el tiempo nuestro / de ser tremendamente humanos / pues / espera la vida (Mujer de canción).

En este temprano discurrir poético no podía faltar una conciencia del poetizar, una suerte de metacognición poética: la certeza de que la belleza tiene su asiento originario en el pueblo, en la masa creadora, que es la fuente de toda realización estética:
El mundo se estremecerá entonces / lleno de felicidad / pues ya no seremos diez /cinco mil/artistas, / seremos indestructibles / un pueblo humanamente artista, / colectivamente genial y bello. / Masa creadora.
Clara concepción que se emparenta con la frase inmortal de Vallejo:
Todo arte y voz genial viene del pueblo y va hacia él
Es la de Carlos, una meridiana y rotunda conciencia de una estética vital de unidad del creador, del poeta, con su tiempo, con su realidad, con su espacio histórico. Esa unidad que ningún artista puede eludir, bajo sospecha de ignara e irremediable superficialidad.
Si este temprano trabajo de Carlos Cerna, temprano por su plasmación en aquellos bellos tiempos de ser colegial, revela a un creador con un ritmo cadencioso, musical y tierno, entonces estamos seguros que su indiscutible capacidad poética, ahora ya madura, revelará nuevamente a un poeta cuyas entregas serán celebradas por todos los que amamos la poesía.

