Extorsiones golpean a pequeños negocios: estudio revela cierre de empresas y caída de ventas en Arequipa

La inseguridad y las extorsiones comienzan a dejar una huella cada vez más visible en la economía de Arequipa. Un estudio difundido por la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES) advierte que numerosos pequeños negocios están cerrando sus puertas o reduciendo sus actividades debido a la presión de la delincuencia.

La situación afecta principalmente a bodegas, farmacias, ferreterías y pequeños emprendimientos, sectores que dependen del trabajo diario para sostener a miles de familias.

Para muchos comerciantes, el problema ya no es solo la competencia o el aumento de costos, sino la amenaza constante de bandas delictivas que exigen pagos ilegales para permitirles trabajar.

Emprendedores trabajan bajo amenaza

La investigación señala que, en varios sectores de Arequipa, comerciantes y pequeñas emprendedoras realizan sus actividades bajo un clima permanente de miedo.

De acuerdo con reportes de la Asociación de Gremios de Mujeres Empresarias del Perú (AGREMUB, 2025), varios negocios se han visto obligados a cerrar o a operar con horarios restringidos para evitar ataques o amenazas.

El panorama resulta especialmente preocupante si se considera que Arequipa es una de las regiones que lidera la creación de pequeñas empresas fuera de Lima, según datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI, 2025).

Incluso durante el último año se registró una aceleración en la apertura de nuevos emprendimientos, lo que evidencia el dinamismo empresarial de la región. Sin embargo, este impulso se enfrenta ahora a un entorno marcado por la inseguridad.

Ventas de las PyMEs caen hasta 50 %

El estudio también advierte que la delincuencia no solo genera temor, sino que afecta directamente la actividad económica.

Según estimaciones del Movimiento de la Micro y Pequeña Empresa (MUP, 2025), las ventas de las pequeñas y medianas empresas en Arequipa se han reducido cerca de un 50 % durante el último año.

Esta caída impacta a miles de trabajadores y familias que dependen de la actividad comercial en mercados, tiendas y pequeños establecimientos.

La inseguridad también frena el crecimiento económico

Los efectos de la criminalidad trascienden el ámbito empresarial y afectan al conjunto de la economía regional.

De acuerdo con el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP, 2025), cuando aumenta la delincuencia se reduce la confianza de consumidores y empresarios. Como consecuencia, las familias tienden a gastar menos y las empresas a invertir menos.

En el caso de Arequipa, un análisis del Consejo Privado de Competitividad (CPC, 2026) estima que entre 2021 y 2024 la región dejó de generar alrededor de S/171 millones en crecimiento económico debido al incremento de delitos y homicidios.

Desconfianza ciudadana en las instituciones

A pesar de los operativos policiales realizados en algunos distritos, especialistas y gremios empresariales consideran que la respuesta estatal sigue siendo insuficiente.

Datos del Ministerio del Interior (MININTER, 2024) indican que solo la mitad de las comisarías de Arequipa cuentan con patrullaje integrado, un sistema que articula el trabajo entre la Policía y los gobiernos locales.

A ello se suma un problema de confianza ciudadana. Según reportes del MININTER (2025), ocho de cada diez arequipeños no confían en la Policía, lo que refleja el deterioro de la percepción de seguridad en la región.

Propuestas para enfrentar la inseguridad

Especialistas coinciden en que el combate a la criminalidad requiere estrategias de prevención y control territorial sostenido.

Entre las medidas planteadas se encuentran:

  • Mayor presencia policial permanente en zonas comerciales.
  • Implementación de sistemas de videovigilancia en tiempo real.
  • Mejora del alumbrado público en áreas de alto riesgo.
  • Coordinación entre municipios, Policía y gremios empresariales.

Investigaciones del Consorcio de Investigación Económica y Social (CIES, 2021) y del Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico (CIUP, 2024) señalan que las ciudades que aplican estrategias integrales de prevención del delito logran reducir significativamente los niveles de criminalidad.

Cuando un negocio cierra, pierde toda la ciudad

Para los investigadores, el cierre de pequeños negocios no solo representa una pérdida individual para el emprendedor.

Cada establecimiento que baja la reja significa menos empleo, menos actividad económica y menos oportunidades para la comunidad.

La preocupación crece entre los gremios empresariales, que advierten que si la inseguridad continúa avanzando, podría afectar seriamente el desarrollo económico de la región.

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