La extorsión en Trujillo ya no solo se manifiesta con explosivos o balas. Muchas veces empieza con un mensaje en el celular. Un número desconocido, una amenaza directa y una cifra exorbitante. Eso fue lo que vivió una víctima que terminó denunciando un caso que hoy concluye con una sentencia ejemplar: 22 años de prisión efectiva para dos sujetos por el delito de extorsión en grado de tentativa.
La fiscal provincial Luz Marina León Collantes, del Séptimo Despacho de Investigación de la Segunda Fiscalía Provincial Penal Corporativa de Trujillo, logró que el Poder Judicial condene a Josué Moisés Mestanza Córdova y David Royer Henríquez Venturo como coautores del delito contra el patrimonio en la modalidad de extorsión. Además, ambos deberán pagar, de manera solidaria, 10 mil soles por concepto de reparación civil a favor del agraviado.
La amenaza: S/ 100 mil o atentar contra su familia
Todo comenzó con mensajes enviados a través de WhatsApp desde los números 925 583 033 y 901 806 283. El contenido no dejaba margen de duda: exigían el pago de 100 mil soles a cambio de no atentar contra la vida del denunciante y la de su familia.
Al principio, la víctima intentó manejar la situación en silencio. Pero las amenazas no cesaron. Por el contrario, se volvieron más frecuentes y específicas. Los mensajes incluían referencias directas a su entorno, lo que elevó el nivel de temor.
Ante el riesgo inminente, el agraviado decidió acudir a la Policía Nacional del Perú. Esa decisión fue clave.
Operativo y captura
Tras la denuncia, se activó un operativo estratégico que permitió rastrear la procedencia de los mensajes y vincular los números telefónicos con los hoy sentenciados. La labor conjunta entre la Policía y el Ministerio Público permitió reunir pruebas técnicas y documentales que fueron determinantes en el juicio.
Durante el proceso judicial, la fiscal Luz Marina León Collantes acreditó la responsabilidad penal de los acusados. Se demostró su vinculación directa con los números desde los cuales se enviaron las amenazas y la exigencia del dinero.
El tribunal determinó que se trató de un delito de extorsión en grado de tentativa, al no haberse concretado el pago exigido, pero sí haberse configurado la amenaza grave contra la integridad de la víctima y su familia.
Permanecerán en prisión hasta 2047
Un elemento adicional que pesó en el caso es que los condenados ya cumplían pena efectiva en un establecimiento penitenciario por otros delitos. Con esta nueva sentencia, permanecerán privados de su libertad hasta abril de 2047.
La condena de 22 años envía un mensaje claro en medio de la crisis de inseguridad que atraviesa La Libertad: las extorsiones digitales también dejan rastro y pueden terminar en penas severas.
Extorsión en Trujillo: un delito que evoluciona
En la región La Libertad, la extorsión se ha convertido en uno de los delitos más frecuentes y temidos. Si antes las amenazas llegaban en forma de llamadas anónimas o manuscritos, hoy las redes sociales y aplicaciones de mensajería instantánea son el principal canal de intimidación.
Este caso demuestra que denunciar es fundamental. Sin la decisión de la víctima de acudir a las autoridades, el delito podría haber quedado impune.
El Ministerio Público ha reiterado que cualquier persona que reciba mensajes extorsivos debe conservar las conversaciones, no responder a las amenazas y acudir de inmediato a la Policía o a la Fiscalía.

