El gran artista trujillano Gerardo Chávez López ya no está físicamente entre nosotros. Sin embargo, él pertenece al grupo escogido de quienes siempre permanecerán en el tiempo. Nos dejó un legado que las sucesivas generaciones de creadores de nuestra ciudad deben asumir, para hacerlo nuevamente realidad. Nos dio las Bienales de Arte, en las que participó en 1983 y 1985, su primera y segunda edición; Luego, vino el singular “Museo del Juguete” y el Museo de Arte Moderno. Tuvo el sueño de hacer de Trujillo un centro de irradiación cultural en el país.
A principios de los años 80, Gerardo Chávez realizó una extraordinaria exposición en la Sala de Arte de la Casa de la Emancipación. En ella, resaltó el enorme cuadro “Zeus”. ¿Estilo? ¿Neosurrealismo? Si bien, artistas como Roberto Matta y Wilfredo Lam, dieron pautas al trabajo de Gerardo Chávez, él creó un contexto por completo personal. En esa muestra nos enfrentamos a mundos fantásticos, terribles, seres con formas eróticas sublimadas o explícitas. Obras de una exquisitez increíble para lograr efectos de color en preciosas veladuras. Formas en una desafiante vorágine para los jóvenes artistas trujillanos y el público.
El 3 de abril de 1983 tuvo lugar un encuentro feliz: la reunión de Gerardo Chávez con la señora María Ofelia Cerro, que dirigía el diario “La Industria”. Entonces, el artista expuso su ideal de realizar en Trujillo una bienal de arte y la creación de un museo de arte contemporáneo. La coordinación de estas dos voluntades y del grupo humano que formó luego el Patronato Festival de las Artes, hizo posible el surgimiento de un evento de alta jerarquía artística. El proceso se iría desarrollando de modo paulatino, educando al público.
En la I Bienal, de 1983, se rindió homenaje a 10 grandes artistas nacionales fallecidos: José Sabogal, Enrique Camino Brent, Julia Codesido, Jorge Vinatea Reynoso, Macedonio de la Torre, Ricardo Grau, Carlos Quíspez Asín; Sérvulo Gutiérrez, Cristina Gálvez …Expusieron 50 artistas, 40 pintores y 10 escultores. Entre ellos, la extraordinaria escultora boliviana Marina Nuñez del Prado -desnudos flotantes- y el norteamericano David Herskovitz, de un violento expresionismo. Ambos con residencia en el Perú.
La inmensa afluencia de público desconcertó a los críticos y artistas limeños. ¡Una ciudad de provincia con un público “ingenuo” para apreciar el arte “contemporáneo”! Todas las tendencias estuvieron presentes.
En la II Bienal de 1985 se completó la visión panorámica de la plástica en el Perú: Los más importantes artistas peruanos residentes en el extranjero y jóvenes valores surgidos en los años 70 y principios de los 80. Un homenaje a artistas de los países del Pacto Andino: el escultor Edgar Negret, de Colombia; Jesús Soto, de Venezuela, uno de los grandes del arte óptico, María Eugenia Tamayo, de Bolivia; el extraordinario Oswaldo Guayasamín, por Ecuador. Por el Perú, Gerardo Chávez.
Ambas bienales fueron la fehaciente demostración de cómo un sueño puede tornarse realidad, cuando existen personas e instituciones capaces de impulsarlo y proyectarlo a un pueblo, entonces eminentemente receptivo. Recuerdo que los centros educativos enviaban a estudiantes. Trujillo se transformaba y hasta pedían autógrafos a los artistas en la calle. Ambas bienales se realizaron en la Casa Ganoza Chopitea y en la segunda se usó la ex Capilla del Asilo de Ancianos, frente a la catedral. Ahora, ambas ya desaparecieron para el arte.
Lamentablemente, Gerardo Chávez no participó en la III Bienal de 1987, como expositor e integrante del Patronato. Pero el ideal se estaba haciendo realidad y la idea de un festival de las artes se cumplió.
En 2001 se inauguró su mágico legado del Museo del Juguete, un lugar imperdible para todo trujillano y todo turista. Desde muñecas de la cultura Chancay a muñecas de biscuit o porcelana), caballitos de madera, triciclos…Es como regresar en el tiempo y vivir una ilusión. En 2006, abrió un Museo de Arte Moderno, el cual esperamos con ansia que reviva. El museo presentaba obras de los más importantes artistas nacionales e internacionales entre los años 30 y 80 -pinturas y esculturas- y obras maestras suyas como la extraordinaria “Procesión de la Papa”. Además una sala dedicada a impresionantes obras de su hermano, el gran artista Ángel Chávez.
Por mi parte, tuve la oportunidad de compartir con él como jurados en el Concurso Nacional Coca Cola. Allí aprendí mucho sobre el tema de la técnica, de la valoración de las obras y de su proyección.
¿Y hoy? Hoy tenemos un pendiente: continuar el ideal. Si se pudo realizar las Bienales en medio del terrorismo y la crisis económica de los años 80, hoy -en medio del desorden, de la corrupción, del crimen. tenemos que seguir adelante. Quienes soñamos en un Trujillo ideal debemos continuar en la senda. Se trata de forjar la realidad de un sueño.
ALFREDO ALEGRÍA ALEGRÍA
Zeus- Gerardo Chávez López, 1973. Serie “Metamorfosis del agua”

