La lucha contra la inseguridad ciudadana en Trujillo ha abierto un nuevo frente de controversia. El Gobierno Regional de La Libertad denunció que la Municipalidad Provincial de Trujillo (MPT) no estaría cumpliendo con los compromisos asumidos en un convenio relacionado con la operatividad de las cámaras de videovigilancia entregadas para fortalecer la seguridad ciudadana.
La observación surge en medio de la creciente preocupación por los hechos de violencia que continúan golpeando a la provincia, pese al estado de emergencia y a las millonarias inversiones realizadas para combatir el crimen organizado.
El atentado que volvió a encender el debate
La polémica se reactivó tras el reciente ataque perpetrado por sicarios contra ocupantes de una camioneta en pleno centro de Trujillo.
Luego del atentado, el alcalde provincial Mario Reyna Rodríguez afirmó públicamente que las cámaras de seguridad habían registrado los hechos y que las imágenes ya estaban en manos de las autoridades encargadas de las investigaciones.
Sin embargo, el gerente regional de Defensa Nacional, coronel PNP (r) Edwin Dávila Paredes, aseguró que el almacenamiento de esas imágenes no fue posible gracias a la infraestructura tecnológica implementada por la Municipalidad Provincial de Trujillo, sino por mecanismos habilitados directamente por la Policía Nacional del Perú.
La inversión de S/ 9 millones en cámaras de seguridad
En junio de 2025, el Gobierno Regional de La Libertad adquirió 420 cámaras de videovigilancia destinadas a reforzar la seguridad en la provincia de Trujillo.
La inversión superó los S/ 9 millones y contempló la integración de los equipos con la Central de Emergencias 105 de la Policía Nacional.
La distribución fue la siguiente:
- Trujillo: 200 cámaras.
- El Porvenir: 80 cámaras.
- La Esperanza: 60 cámaras.
- Alto Trujillo: 40 cámaras.
- Florencia de Mora: 30 cámaras.
- Víctor Larco Herrera: 10 cámaras.
El objetivo era fortalecer la capacidad de vigilancia, monitoreo y reacción frente a delitos como extorsión, sicariato, robos y atentados.
¿Qué obligaciones asumió la Municipalidad de Trujillo?
Según el convenio suscrito entre las entidades involucradas, cada municipalidad beneficiaria debía garantizar el funcionamiento adecuado del sistema.
Entre las principales obligaciones figuraban:
Soporte técnico permanente
Asegurar la operatividad de las cámaras y la conectividad con la Central 105 de la Policía Nacional.
Implementación tecnológica
Adquirir servidores, infraestructura informática y un centro de datos que permita administrar la información generada por los equipos.
Almacenamiento obligatorio
Conservar imágenes, videos y registros por un periodo mínimo de 45 días, tal como establece la Ley N.° 30120.
La observación del Gobierno Regional
De acuerdo con el gerente regional de Defensa Nacional, la Municipalidad Provincial de Trujillo no habría implementado la infraestructura tecnológica necesaria para cumplir con estas obligaciones.
Según indicó, la comuna no cuenta actualmente con el data center ni con los servidores requeridos para almacenar adecuadamente la información generada por las cámaras.
«No tienen el sistema de data center ni los servidores», afirmó Dávila.
El funcionario agregó que la Policía Nacional tuvo que adoptar soluciones temporales para poder visualizar y almacenar imágenes, situación que considera insuficiente frente a los compromisos asumidos en el convenio.
La posición del Gobierno Regional está sustentada en el Informe N.° 000072-2026-GRLL-GGR-ORDN, emitido el 22 de mayo de 2026.
Según dicho documento, la Municipalidad Provincial de Trujillo no estaría cumpliendo con garantizar el soporte tecnológico necesario para el almacenamiento e integración de las cámaras con la Central de Emergencias 105.
El informe también señala que la adquisición de la infraestructura tecnológica continúa pendiente.
«Debió hacerse en febrero»
Edwin Dávila sostuvo que la municipalidad informó que el proceso se encuentra en etapa de licitación.
Sin embargo, cuestionó que la compra aún no se haya concretado.
«Nos han dicho que está en proceso de licitación, pero eso debió haberse hecho en febrero», señaló.
Para el funcionario regional, la demora genera una brecha operativa en un contexto donde la inseguridad ciudadana exige respuestas inmediatas.
Consultado sobre estas observaciones, el alcalde Mario Reyna defendió la actuación de su gestión y aseguró que las imágenes del atentado registrado en el centro de Trujillo fueron obtenidas por cámaras municipales.
Asimismo, sostuvo que los equipos actualmente se encuentran operativos y rechazó presiones para realizar adquisiciones apresuradas.
Según declaró, la municipalidad busca realizar compras bajo criterios técnicos y económicos adecuados.
«Se comprará la mejor oferta», afirmó.
Además, dejó entrever que existirían intereses externos vinculados a determinados proveedores.
La controversia surge en un momento especialmente sensible para Trujillo.
La ciudad enfrenta una de las etapas más complejas en materia de criminalidad, con extorsiones, atentados, homicidios y ataques armados que se registran de manera constante.
Por ello, la operatividad de las cámaras de videovigilancia se ha convertido en una herramienta estratégica para la Policía Nacional y las investigaciones fiscales.
La discusión ya no gira únicamente en torno a la instalación de equipos, sino a la capacidad real del sistema para almacenar evidencia, compartir información con las autoridades y contribuir a la captura de organizaciones criminales.
¿Está funcionando realmente el sistema de videovigilancia?
La principal interrogante que surge tras estas revelaciones es si Trujillo cuenta actualmente con un sistema plenamente integrado y capaz de cumplir con los estándares establecidos por ley.
Mientras el Gobierno Regional sostiene que existen incumplimientos importantes, la Municipalidad asegura que los equipos operan y que los procesos de adquisición siguen su curso.
Lo cierto es que, en una ciudad golpeada diariamente por la delincuencia, la eficacia de las cámaras de videovigilancia se ha convertido en un tema de interés público que exige respuestas claras y verificables.

