Por Nataly Guillermo

La tarde del lunes, un grupo de personas caminaba cerca al río Moche, por el sector La Bocana, ubicado entre los distritos de Moche y Víctor Larco. Pasaban tranquilamente por la zona, sin imaginar que en su camino se iban a encontrar con una terrible sorpresa: el cadáver de una joven profesora que flotaba y era arrastrado por el río.

La víctima fue identificada como Guadalupe Rosmery Bacilio Vera, una profesora de la Escuela de Arte Dramático Virgilio Rodríguez Nache, egresada de la Escuela de Bellas Artes de Trujillo, de solo 27 años de edad, que no tenía pareja y era una fiel creyente que acudía continuamente a un templo cristiano. Llevaba una vida pacífica y sin mayores problemas en el centro poblado Curva de Sun, en Moche, donde habitaba.

La mañana del sábado 21 de enero despertó temprano, se alistó y salió con rumbo desconocido, no sin antes avisarle a su padre, Tomás Bacilio, que no tardaría. Una hora y treinta minutos después, el señor Bacilio se comunicó con su joven hija a través del celular, y ella le tranquilizó con su respuesta: ya estaba en la combi, de regreso a casa. Sin embargo, las horas pasaron y Rosmery Bacilio jamás volvió a su hogar.

Tomás Bacilio tenía la preocupación en niveles altísimos, el celular de su hija no timbraba más y los minutos seguían pasando sin señales de su existencia. Decidió que ya había pasado demasiado tiempo, así que se comunicó con amigos y familiares y salieron en búsqueda de la joven profesora.

Entre las posibilidades de su desaparición estaban que habría sido detenida o habría sufrido algún accidente; así que recorrieron diversos hospitales y comisarías de la ciudad con la esperanza de hallarla, pero nadie había visto a Rosmery.

El sábado y domingo fueron días muy tensos y llenos de angustia, el celular de la joven seguía sin timbrar, nadie la había visto, y aunque muchas personas estaban en su búsqueda, parecía que los esfuerzos no eran suficientes. Llegó el lunes 23, y el señor Bacilio que apenas pudo conciliar el sueño, volvió a salir en búsqueda de su hija, pero fue en vano.

No fue hasta en horas de la tarde que, un grupo de personas que pasaba cerca al Río Moche lograron identificar el cuerpo de una mujer flotando boca abajo por el agua. Inmediatamente comunicaron lo visto a las autoridades policiales, quienes al llegar constataron que la víctima vestía prendas similares a la joven profesora desaparecida el sábado 21 por la mañana: una blusa color blanco y pantalón jean.

Las autoridades presentes recogieron el cuerpo del río y lo subieron a la parte trasera de una camioneta. Personal de la Oficina de Criminalística, de Seguridad Ciudadana y familiares de la profesora desaparecida llegaron a la zona, quienes temían que la víctima se tratara de su querida Rosmery. Sin embargo, al poco tiempo tuvieron que confirmar que aquella joven mujer, con la piel helada, se trataba de Rosmery Bacilio, la profesora que desapareció la mañana de un sábado de enero.

Las esperanzas de encontrarla se habían esfumado, pero ahora los familiares buscan justicia para el posible asesinato de Rosmery, una joven que aún tenía muchas metas por cumplir y una profesión noble como lo es ser maestra en la que seguir desempeñándose.

En octubre del 2022, se dio a conocer unas cifras alarmantes: en el Perú desaparecen aproximadamente 36 mujeres por día y tristemente solo el 47% de ellas son encontradas