La promesa de mejorar la transitabilidad vehicular y peatonal en el asentamiento humano Aurora Díaz, en el distrito de Salaverry, se ha desmoronado mucho antes de lo previsto. A tan solo un año de su entrega oficial, la Contraloría General de la República ha detectado un deterioro alarmante en las calles intervenidas, que fueron ejecutadas con un presupuesto público superior a los S/ 2.2 millones.
Los vecinos, lejos de beneficiarse con una obra que debía mejorar su calidad de vida, hoy conviven con grietas, desprendimientos de asfalto y pintura desgastada en vías recientemente inauguradas. Este caso, contenido en el Informe de Control Concurrente N.° 015-2025-OCI/0424-SCC, revela una vez más cómo las fallas técnicas y la falta de supervisión real y efectiva afectan directamente el uso de los recursos públicos.
Las grietas del engaño
El informe de la Contraloría, que abarca el periodo del 16 al 25 de marzo de 2025, confirma que las seis calles intervenidas –Alfredo Tello, Spelucín, Carlos Manuel Cox, Manuel Seoane y Antenor Orrego– ya presentan desprendimiento de asfalto, fisuras, degradación del pavimento y desgaste prematuro en los sardineles y pasos peatonales.

Estos daños no solo revelan una ejecución deficiente, sino que también contravienen el propósito mismo del proyecto, que consistía en asegurar una adecuada transitabilidad y mejorar las condiciones de vida de cientos de familias de una de las zonas más vulnerables de Salaverry.
Según la Ley de Contrataciones del Estado y su reglamento, el contratista tiene la obligación de garantizar la calidad de la obra durante un periodo no menor de siete años, contando desde la conformidad otorgada por la entidad. En este caso, la obra fue aprobada oficialmente el 9 de agosto de 2024, lo que implica que los vicios ocultos deben ser asumidos por el ejecutor.
Sin embargo, la realidad indica que los problemas no solo han salido a la luz de manera anticipada, sino que ya afectan directamente a los usuarios. Es decir, ni siquiera ha transcurrido un año completo desde su recepción formal y ya se registran signos de deterioro estructural, lo que podría anticipar un mayor colapso si no se actúa con inmediatez.
¿Y la autoridad local?
La Contraloría ya ha remitido su informe a la Municipalidad Distrital de Salaverry, exhortando al alcalde a adoptar las acciones correctivas necesarias, a fin de asegurar que se cumplan los objetivos del proyecto. No hacerlo implicaría una omisión de funciones y una falta grave en la administración de los fondos públicos.
Hasta el momento, el municipio no ha emitido una declaración formal sobre las acciones que se tomarán respecto al contratista responsable, ni sobre una posible intervención para subsanar los daños evidenciados.
En el asentamiento humano Aurora Díaz, los testimonios son elocuentes. “Nos prometieron una vía digna y segura, pero ya se están levantando los asfaltos”, cuenta doña Margarita Paredes, vecina de la calle Spelucín. Otros vecinos señalan que los charcos se han vuelto a formar y que la pintura de los cruces peatonales ya no se ve con claridad, lo que incrementa el riesgo de accidentes.
Este proyecto se presentó como una obra emblemática de desarrollo urbano para Salaverry, sin embargo, en menos de un año, ha pasado a convertirse en un símbolo del fracaso técnico y la falta de supervisión en las contrataciones públicas.
Este informe se suma a una larga lista de observaciones que la Contraloría viene realizando en proyectos ejecutados en la región La Libertad, donde el desgaste anticipado de obras públicas es ya casi una constante. En este contexto, el rol de la ciudadanía se vuelve clave: denunciar, exigir transparencia y presionar a las autoridades para que las constructoras cumplan sus compromisos y el Estado haga respetar la ley.

