La amenaza es invisible, pero letal. Las líneas de alta tensión instaladas en la parte alta de Trujillo representan un riesgo creciente para decenas de familias que, por necesidad o desconocimiento, han construido sus viviendas dentro de la franja de seguridad que debe permanecer libre de ocupación.
La red eléctrica en cuestión fue instalada en 1996 y transporta 138 mil voltios de energía, una cifra que supera con creces los niveles tolerables para la vida humana en caso de accidente. Según la normativa vigente, la franja de seguridad o zona de servidumbre debe mantenerse libre en un radio de 25 metros (12.5 m por cada lado). Sin embargo, esta distancia no ha sido respetada.
El alcalde provincial Mario Reyna Rodríguez ha encendido las alarmas y exigido públicamente a Hidrandina, empresa responsable del servicio eléctrico, que tome cartas en el asunto. “La población corre un riesgo real. La reubicación del tendido no puede esperar más”, advirtió durante una reunión técnica con funcionarios, en la que también se discutió el retiro de cables aéreos en desuso, otra fuente de contaminación visual y posibles siniestros.
Riesgo latente
El crecimiento desordenado de la ciudad ha provocado que muchas zonas urbanizadas se extiendan hacia sectores no habilitados. En estos casos, la proximidad a líneas de alta tensión genera un doble peligro: uno por electrocución accidental y otro por potenciales incendios o cortocircuitos provocados por estructuras metálicas cercanas.
Además del riesgo humano, la situación compromete la sostenibilidad del servicio eléctrico en la ciudad, afectando la calidad de vida y la seguridad ciudadana.
La Municipalidad Provincial de Trujillo ha solicitado formalmente a Hidrandina un plan urgente de reubicación o canalización subterránea del tendido eléctrico en las zonas de mayor vulnerabilidad. La empresa eléctrica aún no ha emitido un pronunciamiento oficial, pero el tema ya figura como prioritario en la agenda local.
Mientras tanto, cientos de familias esperan respuestas claras, soluciones concretas y, sobre todo, acciones que protejan su vida y patrimonio.

