El ingenio criminal no descansa. En las alturas de la provincia de Sánchez Carrión, los mineros ilegales han vuelto a operar y ahora emplean una modalidad tan peligrosa como difícil de detectar: el uso de mangueras rellenas de mineral robado, enrolladas como “salchichas”, para transportarlo sin levantar sospechas.
Autoridades comunales de Huamachuco han advertido que mafias mineras están enviando a sus operadores —conocidos como salchicheros— a internarse en socavones y tajos abiertos, arrastrándose entre piedras y tierra para extraer el mineral. Cada incursión ocurre de noche, cargando mochilas y mangueras llenas de material que, una vez fuera, es procesado mediante absorción para obtener oro.
Camuflaje en plena sierra
El ingenio del delito no se detiene ahí. Pobladores de caseríos cercanos han reportado que camiones salen de la zona con cargas supuestamente inocuas: sacos de papa o carbón de Shiracmaca, que podrían ocultar el oro en bruto.
Este retorno de actividades ilegales se produce pocos meses después de que el bosque Polo, invadido por mineros ilegales, fuera recuperado por una empresa formal.
La PNP sigue la pista
Informes policiales confirman que, pese a operativos recientes, clanes familiares continúan con estas prácticas ilícitas. Un parte policial del 29 de junio detalla la intervención de una vivienda en Shiracmaca, donde se presume se almacenaba material robado.
Aunque las autoridades han logrado una “casi total” erradicación de la minería ilegal en Huamachuco, el regreso de estas modalidades evidencia que el negocio ilícito del oro sigue vivo y adaptándose. La Policía Nacional y las comunidades mantienen la zona bajo vigilancia, pero el desafío es creciente.

