Lo que pudo ser una tragedia terminó convertido en una hazaña. El pasado jueves, agentes del serenazgo de la Municipalidad Provincial de Trujillo (MPT) arriesgaron su vida al detener a dos presuntos autores del atentado con dinamita en la urbanización Las Quintanas. Sin chalecos antibalas ni armas no letales, se enfrentaron a sospechosos que bien pudieron disparar para escapar. Hoy, esos mismos serenos denuncian que trabajan en condiciones precarias y advierten que saldrán a protestar si no reciben garantías mínimas para cumplir su labor.
Heroísmo sin protección
El ataque con dinamita en Las Quintanas dejó 14 heridos —incluido un niño y varios adultos mayores— y más de 30 viviendas dañadas. Pero también expuso a los serenos, quienes intervinieron sin equipamiento adecuado. “Si los delincuentes hubiesen estado armados, ahora estaríamos contando muertos entre nuestros compañeros”, señaló Carlos Bocanegra Ávalos, secretario general del Sindicato de Trabajadores de Seguridad Ciudadana de la MPT.
Según denunció, aunque la gestión del alcalde Mario Reyna adquirió 200 chalecos antibalas, estos permanecen en un almacén “en prueba balística”, sin ser distribuidos al personal.
“Estamos reuniendo documentos y evidencias para salir a las calles. Nos sentimos abandonados”, enfatizó Bocanegra, quien también cuestionó la falta de interés de los regidores.
Los serenos reclaman que, además de la ausencia de chalecos, la flota vehicular está deteriorada: solo 26 unidades patrullan los 59 territorios vecinales de Trujillo, muchas de ellas en mal estado. A esto se suma la falta de acompañamiento policial en los patrullajes y la carencia de armas no letales como gas pimienta o varas eléctricas.
“¿Cómo se supone que enfrentemos a bandas con dinamita, pistolas y fusiles si apenas tenemos una linterna?”, criticó un agente que prefirió no identificarse.
Un alcalde bajo presión
Los serenos señalan directamente al alcalde Mario Reyna de priorizar “su campaña electoral y el asfaltado de pistas” antes que fortalecer la seguridad ciudadana. “Estamos abandonados”, repiten, mientras los índices de violencia en Trujillo se disparan.
Hasta el cierre de este reportaje, el alcalde no respondió a los pedidos de entrevista para dar su versión sobre la situación del cuerpo de serenazgo.

