Lo que comenzó como un viaje de retorno desde Retamas hacia Huamachuco terminó convirtiéndose en una de las tragedias más dolorosas del año en la sierra liberteña. El reconocido dirigente rondero Alejandro Ruiz Monzón, presidente de las rondas campesinas del distrito de Chugay, murió junto a su hijo Jarlin Ruiz Segura, la ciudadana Julia Serín Layza y su pequeño hijo de 3 años, luego de que la camioneta en la que viajaban cayera a un abismo de casi 1,000 metros en la zona de Bella Aurora, distrito de Parcoy.
La escena del siniestro —un despeñadero profundo rodeado de cerros y quebradas— revela la magnitud del impacto y la crudeza del peligroso trayecto que por años ha cobrado vidas en la provincia de Pataz.
Sin embargo, entre la devastación emergió un hecho milagroso: una niña de 6 años sobrevivió más de 48 horas, sola, deshidratada y en estado de shock, hasta ser hallada por ronderos que, pese a la falta de apoyo policial, no abandonaron la búsqueda.
La desaparición y el hallazgo
La camioneta Toyota Hilux, placa TAV-852, partió desde Retamas el miércoles en la tarde. Alejandro Ruiz Monzón mantuvo comunicación con su familia hasta las 7 p.m. Luego, el silencio. Las rondas de Corrales y familiares iniciaron una búsqueda que se extendió por rutas agrestes, trochas y zonas de difícil acceso, temiendo lo peor.
La confirmación llegó el sábado: el vehículo había caído al profundo abismo de Piedra del Tambo, un paraje donde la pendiente supera los 900 metros. En el fondo, los cuerpos de Ruiz Monzón, su hijo y Julia Serín Layza fueron encontrados sin vida, junto a un menor de 3 años.
La niña sobreviviente permaneció más de dos días atrapada entre la estructura retorcida del vehículo y la maleza, sin agua ni comida.
La versión de la menor: “Estaba borracho y cambió la música”
En su testimonio inicial —recogido por rescatistas y personal de salud— la niña narró que el conductor, Jarlin Ruiz Segura, hijo del dirigente, habría estado en aparente estado de ebriedad y se distrajo al cambiar la música del vehículo. Esa maniobra habría provocado que la camioneta perdiera el control en una de las curvas más peligrosas de la zona.
Tras el impacto, la menor logró hablar por última vez con su madre antes de que falleciera. El relato ha conmocionado a las rondas campesinas y a la población de Chugay, que reconocen a Alejandro Ruiz como un líder firme en la lucha comunitaria y la seguridad territorial.
El rescate: valentía en los cerros sin apoyo estatal
La ubicación del vehículo fue posible gracias a la perseverancia de los ronderos, quienes recorrieron quebradas, cerros y caminos casi imposibles, sin más herramientas que su experiencia comunal y la necesidad de encontrar a los suyos.
La menor fue hallada viva, con signos de deshidratación severa y una fractura en la pierna. Fue trasladada de emergencia a la posta de Chagual, donde continúa siendo atendida.
Los pobladores denunciaron la demora en la llegada de ambulancias y personal del Ministerio Público, pese a la gravedad del accidente y el difícil acceso al lugar.

