La ciudad de Trujillo vuelve a mirar con preocupación una escena que se ha repetido con demasiada frecuencia en los últimos meses: negocios atacados con explosivos, fachadas destruidas y mensajes de miedo que buscan imponer el cobro de cupos. Esta vez, la Policía Nacional del Perú asegura haber dado un paso clave en la investigación. El jefe de la Región Policial La Libertad, general Franco Moreno, confirmó que ya están identificados cinco presuntos integrantes de organizaciones criminales vinculados a los recientes dinamitazos en distintos puntos de la provincia.
El anuncio se produjo luego de la captura de Andy Yefri López Narro, de 24 años, conocido con el alias de “Hueso”, considerado por la Policía como un objetivo prioritario. Según las investigaciones preliminares, habría coordinado el ataque con explosivos contra la discoteca Luxor el pasado 24 de enero, una fecha particularmente sensible porque coincidió con la presencia en Trujillo del entonces ministro del Interior, Vicente Tuburcio. El atentado, ocurrido en ese contexto, elevó la presión sobre las autoridades y evidenció el desafío que representa el crimen organizado en la región.
De acuerdo con el general Moreno, los cinco sujetos que aún son intensamente buscados han sido identificados con los alias de “Orlando”, “Óscar”, “Acero”, “Cabezón” y “Daniel”. La Policía sostiene que estos individuos formarían parte de una estructura criminal dedicada a la extorsión y al uso de explosivos como mecanismo de intimidación contra empresarios y propietarios de locales nocturnos. “Todos los que faltan van a caer uno por uno”, afirmó el alto mando policial, subrayando que la captura de “Hueso” es solo el inicio de una ofensiva más amplia.
En Trujillo, la palabra dinamitazo ya no es ajena. Comerciantes, dueños de restaurantes, discotecas y pequeños negocios conviven con la amenaza de ataques si no acceden a pagar sumas exigidas por bandas criminales. Los atentados con explosivos no solo buscan dañar infraestructura, sino enviar un mensaje claro de control territorial. La Policía ha reforzado labores de inteligencia y seguimiento, mientras que las unidades de investigación criminal trabajan en la recolección de pruebas que permitan sustentar futuras detenciones.
La captura de López Narro fue presentada como un golpe importante dentro de esta estrategia. Según fuentes policiales, el detenido habría cumplido un rol de coordinación en al menos uno de los ataques más recientes. Sin embargo, la preocupación ciudadana no se disipa fácilmente. Cada nuevo atentado reactiva el debate sobre la seguridad en Trujillo, el avance de las organizaciones criminales y la necesidad de una respuesta sostenida más allá de operativos puntuales.
El general Moreno reiteró que las unidades especializadas continúan tras la pista de los otros implicados. La identificación previa, aseguró, es resultado de un trabajo articulado entre inteligencia y equipos de campo. En paralelo, la ciudadanía espera resultados concretos que devuelvan la tranquilidad a zonas donde la actividad económica se ha visto afectada por el temor.
Este caso vuelve a poner sobre la mesa un problema estructural: la expansión de redes dedicadas a la extorsión en La Libertad y el uso recurrente de dinamita como instrumento de presión. Más allá de los nombres y alias, el desafío es desarticular por completo las organizaciones que operan detrás de estos ataques. La Policía ha prometido avanzar hasta capturar a todos los involucrados. Mientras tanto, en Trujillo, la expectativa se mezcla con la urgencia de recuperar la seguridad.

