El gobernador regional de La Libertad, César Acuña Peralta, decidió tomarse nuevamente un descanso. A través de un documento oficial dirigido al Consejo Regional de La Libertad, se notificó que el líder de Alianza para el Progreso estará ausente durante diez días, desde el 6 hasta el 15 de marzo, debido a que hará uso de sus vacaciones correspondientes al 2023.
Sin embargo, aún quedan pendientes sus días de descanso del 2024, lo que deja abierta la posibilidad de una futura nueva ausencia. Durante su ausencia, la vicegobernadora regional, Joana Cabrera Pimentel, asumirá la dirección del Gobierno Regional de La Libertad.

Este anuncio ha generado diversas reacciones en la opinión pública y entre los ciudadanos liberteños, quienes han manifestado su malestar por lo que consideran un abandono de funciones en un contexto de crisis en la región. No es la primera vez que César Acuña se ausenta del cargo para viajar, lo que ha llevado a muchos a catalogarlo como el “gobernador más viajero” en la historia de La Libertad.
Esta situación ha encendido las críticas sobre la gestión regional, en la que varios problemas urgentes, como la inseguridad ciudadana, la falta de ejecución de obras y los conflictos sociales, continúan sin resolverse.
A pesar de la importancia de este hecho, sorprendentemente, la mayoría de los medios de comunicación locales han mantenido un silencio llamativo al respecto. Algunos sectores han señalado que existe una relación de conveniencia entre ciertos medios y el Gobierno Regional, lo que explicaría la falta de cobertura sobre la constante ausencia del gobernador. Mientras tanto, en redes sociales, la noticia ha generado indignación entre los ciudadanos, quienes cuestionan la falta de compromiso de Acuña con los problemas que enfrenta la región.
La Libertad se encuentra en una coyuntura complicada, con altos índices de criminalidad, conflictos sociales en torno a la minería y la agricultura, y una serie de proyectos de infraestructura paralizados. La ausencia del gobernador en un momento crítico refuerza la percepción de una administración desarticulada y poco comprometida con la realidad de los liberteños. Aunque desde la oficina de prensa del Gobierno Regional se ha intentado minimizar la situación, asegurando que la vicegobernadora garantizará la continuidad de la gestión, las críticas no se han hecho esperar.

