La tranquilidad de la comunidad educativa en Casa Grande se vio sacudida en la madrugada del jueves 14 de marzo, cuando un artefacto explosivo, presuntamente una bomba molotov, estalló en la fachada del Centro Educativo Privado ‘Arquímedes’, ubicado en la urbanización 8 de Septiembre.
El ataque: una bomba molotov en la madrugada
El hecho ocurrió aproximadamente a las 03:30 a. m., cuando vecinos de la zona reportaron una fuerte explosión en el frontis del colegio. Al llegar al lugar, agentes de la Policía Nacional del Perú (PNP) encontraron restos de una botella rota con una mecha calcinada, lo que confirmaría que se trató de un artefacto explosivo de fabricación casera. Según testigos, dos sujetos de sexo masculino fueron vistos dejando el explosivo y huyendo del lugar inmediatamente después de la detonación.
El ataque generó pánico entre los residentes y la comunidad educativa, quienes temen que este hecho pueda estar relacionado con actos de extorsión o ajustes de cuentas, una práctica delictiva que se ha incrementado en diversas zonas de
CAPTURA DE UN SOSPECHOSO
En una rápida reacción policial, efectivos de la comisaría de Casa Grande emprendieron la búsqueda de los sospechosos y lograron la captura de un individuo en el asentamiento humano 17 de Marzo, cuyas características coincidían con las proporcionadas por los testigos.
El detenido fue identificado como Anderson Stiven Blas Mantilla (18), quien, al ser intervenido, intentó evadir a las autoridades, pero fue reducido y sometido a una revisión. Durante el registro personal, los agentes encontraron en su poder 144 envoltorios de papel periódico tipo “kete” con pasta básica de cocaína (PBC), lo que lo vincula con otro delito: tráfico ilícito de drogas (TID).
Blas Mantilla fue trasladado a la División de Investigación Criminal (DIVINCRI) para continuar con las diligencias de ley y determinar su grado de implicancia en la detonación del explosivo.
Las autoridades aún no han determinado con certeza el móvil del ataque, pero no descartan que pueda estar relacionado con la ola de extorsiones que afecta a diversas instituciones educativas y comercios en la región. La modalidad de utilizar explosivos caseros para amedrentar a propietarios y directivos ha sido detectada en varios casos recientes en Trujillo y sus alrededores.
Otra línea de investigación apunta a que la explosión pudo haber sido un acto vandálico perpetrado por delincuentes con antecedentes en tráfico de drogas o pandillaje. No obstante, las autoridades han asegurado que trabajarán exhaustivamente para esclarecer los hechos.

