La sombra del crimen organizado continúa al acecho incluso detrás de los barrotes. Esta vez, la Policía ha logrado desarticular una nueva red de extorsión telefónica operada desde el interior del penal El Milagro, en la ciudad de Trujillo. El protagonista: un interno conocido como ‘Karma’, quien ya purga una condena de 11 años por el mismo delito desde el año 2020.

Las investigaciones a cargo de la Sección de Secuestros y Extorsiones de la DIVINCRI (Grupo 1) revelaron que este recluso de 26 años, identificado como Percy W. C. G., seguía operando con total impunidad desde su celda. A pesar de estar recluido, se descubrió que contaba con una Smart TV con aplicaciones de streaming, además de una lista de contactos telefónicos que serían posibles futuras víctimas.
USABA YAPE
El caso salió a la luz tras la denuncia de un contador de 47 años, quien alertó haber recibido llamadas amenazantes y mensajes extorsivos desde el número 947 396 470. Los delincuentes exigían el pago de un “cupo” a través de la billetera móvil Yape, indicando la cuenta 910 712 606 como destinatario.

La víctima, temiendo por su vida, realizó la transferencia. A partir de esta acción, la Policía rastreó al titular de la cuenta, un joven de 20 años, quien fue detenido de inmediato. La cadena de detenciones continuó con la captura de dos mujeres, de 31 y 47 años, una de las cuales, según las autoridades, era amiga cercana del contador y habría sido quien lo ‘centró’: es decir, quien facilitó su información a los extorsionadores.

La investigación derivó nuevamente hacia el penal El Milagro. En una intervención dentro de la celda de ‘Karma’, los agentes decomisaron una relación extensa de números telefónicos. Todo apunta a que se trataba de una lista organizada de posibles víctimas, lo que evidenciaría una estructura criminal más amplia y sistemática que se esconde tras los muros del centro penitenciario.

Este caso no solo reafirma que las mafias operan desde la cárcel, sino que continúan modernizándose al utilizar servicios digitales como Yape y aplicativos móviles para perpetrar sus crímenes. El uso de cuentas a nombre de terceros y la cooptación de personas cercanas a las víctimas son solo algunas de las estrategias que estas organizaciones usan para evadir la detección.

¿Y LOS CONTROLES?
La presencia de equipos electrónicos no autorizados dentro del penal, como una Smart TV con aplicaciones de streaming, deja en evidencia la deficiencia del control penitenciario, un problema que ha sido recurrentemente denunciado por diversos sectores sociales. ¿Cómo es posible que un condenado por extorsión vuelva a cometer el mismo delito desde prisión, y con herramientas tecnológicas modernas?
Mientras las autoridades prometen investigaciones internas, la población exige medidas más firmes para erradicar las redes de extorsión desde los penales, que siguen sembrando terror en las calles.

