Sin previo aviso y con una consigna clara: asegurar que el personal de salud esté donde debe estar. Así se inició el operativo de control preventivo que la Contraloría General de la República viene desplegando en diversos hospitales de Trujillo, con la finalidad de garantizar que médicos, enfermeras y personal asistencial cumplan con sus horarios de atención y permanezcan efectivamente en sus puestos de trabajo.
La acción de control se desarrolla en los principales hospitales públicos de segundo y tercer nivel de la provincia, y abarca tanto establecimientos del Ministerio de Salud como de EsSalud. La medida busca responder a una preocupación constante entre los usuarios: la falta de atención oportuna debido a ausencias injustificadas o demoras en los consultorios externos y servicios de emergencia.
Durante las visitas, las comisiones verifican que los turnos establecidos —tanto diurnos como nocturnos— se estén cumpliendo conforme lo indica la normativa vigente. En especial, se supervisa que las consultas externas se atiendan dentro del horario mínimo de cuatro horas consecutivas, exigido por el reglamento. También se evalúa si el número de profesionales por área es el adecuado según el tipo y nivel del establecimiento.
Además del control de asistencia, los equipos registran directamente las quejas y pedidos de pacientes o familiares que se acercan de manera voluntaria. Estas observaciones no solo son documentadas, sino también trasladadas a las direcciones hospitalarias, con la expectativa de que se actúe con prontitud para remediar los problemas identificados.
La Contraloría ha dejado en claro que los resultados de esta intervención no quedarán en el papel. Cada hallazgo será plasmado en informes oficiales que serán entregados a los directores de los hospitales, con el fin de que adopten medidas correctivas concretas dentro del marco de sus atribuciones. El organismo de control también ha anunciado que replicará este tipo de operativos en otros puntos de la región.
En medio de un sistema de salud tensionado por la alta demanda y la escasez de recursos, la supervisión cobra especial relevancia. A diario, miles de ciudadanos dependen de la puntualidad y compromiso de los profesionales de la salud. El incumplimiento de horarios no solo representa una falta administrativa: puede costar vidas o agravar diagnósticos. Por ello, este operativo no es una persecución, sino un paso necesario para restituir la confianza ciudadana en los servicios públicos.
En las salas de espera de hospitales como el Regional, La Noria o el Belén, muchos usuarios expresaron su respaldo a la medida. Para ellos, el control no es una amenaza, sino una esperanza de mejora. Porque detrás de cada consultorio vacío, hay un paciente que espera.

