La crisis de seguridad en el distrito de Chicama, provincia de Ascope, ha alcanzado un punto crítico. El alcalde distrital, Edilberto Bada Castillo, expresó públicamente su temor por su vida tras el asesinato de una regidora municipal, un ataque armado que dejó además siete menores de edad heridos, y que ha generado conmoción entre la población.
El burgomaestre aseguró sentirse en una situación de “inminente peligro”, al considerar que el crimen no es un hecho aislado, sino parte de un contexto de creciente criminalidad, amenazas y ausencia de respaldo efectivo del Estado, especialmente en materia de seguridad policial.
“Hoy no solo lloramos la pérdida de una autoridad elegida por el pueblo, sino que vivimos con miedo. Me siento desprotegido, en riesgo permanente, y sin el apoyo policial necesario”, declaró Bada Castillo, visiblemente afectado por los acontecimientos.
Crimen que sacudió a Chicama
El asesinato de la regidora —cuyas circunstancias aún se encuentran bajo investigación— ocurrió en un escenario que ha encendido las alarmas por el uso de la violencia armada en zonas urbanas del distrito. El ataque dejó también siete menores heridos, algunos de ellos de gravedad, lo que ha intensificado la indignación ciudadana y el reclamo por medidas urgentes.
Vecinos y dirigentes locales coinciden en que Chicama atraviesa un deterioro progresivo de la seguridad, marcado por la presencia de bandas criminales, extorsiones y ataques selectivos, sin una respuesta proporcional de las fuerzas del orden.
Denuncia falta de apoyo policial
El alcalde cuestionó duramente la escasa presencia policial en el distrito y la falta de acciones concretas tras reiteradas solicitudes de refuerzo. Según indicó, Chicama no cuenta con el número de efectivos necesarios para enfrentar el avance del crimen organizado ni para garantizar la seguridad de autoridades y ciudadanos.
“No se puede gobernar con miedo. Hemos pedido apoyo, patrullaje, inteligencia policial, pero la respuesta ha sido insuficiente. Hoy temo por mi vida y por la de mi familia”, afirmó.
Bada Castillo advirtió que la situación podría agravarse si no se adoptan medidas inmediatas, como el refuerzo policial permanente, operativos focalizados y acciones de inteligencia que permitan identificar a los responsables de los hechos violentos.
Clamor por intervención del Estado
El asesinato de una autoridad municipal y la afectación a menores de edad han reavivado el debate sobre la vulnerabilidad de las autoridades locales en zonas golpeadas por la delincuencia y la necesidad de una intervención más firme del Estado.
Diversos sectores han solicitado que el Ministerio del Interior y el Gobierno Central evalúen medidas excepcionales para Chicama, incluyendo el fortalecimiento de la comisaría local, patrullaje integrado y protección a autoridades en riesgo.
Mientras tanto, la población exige justicia para la regidora asesinada y garantías mínimas de seguridad para evitar que la violencia siga cobrando más víctimas en el distrito.

