El Mercado Central de Trujillo, uno de los principales puntos de abastecimiento de la ciudad, vuelve a estar en el centro de la preocupación pública. Las autoridades municipales han encendido una nueva alerta al advertir que la infraestructura del recinto presenta riesgo de colapso, especialmente en su sistema de techado, que no ha sido reemplazado pese a reiteradas observaciones técnicas.
La advertencia cobra mayor relevancia tras un reciente incidente ocurrido en el mercado Indoamericano, donde una mujer resultó herida luego del colapso parcial de un techo. Este hecho ha reforzado el temor de que una situación similar —o incluso más grave— pueda registrarse en el Mercado Central, que diariamente recibe a cientos de comerciantes y compradores.
Observaciones no levantadas y peligro latente
Según la subgerenta de Fiscalización de la Municipalidad Provincial de Trujillo (MPT), Ana Vásquez Ugaz, la Junta de Propietarios del Mercado Central no ha subsanado las 19 observaciones de seguridad formuladas por la comuna, entre las que destaca la necesidad urgente de cambiar el techo del establecimiento.
Estas observaciones fueron notificadas tras la clausura del mercado el 28 de noviembre de 2025, medida que se adoptó precisamente por el peligro inminente que representaba la infraestructura. En ese momento, se otorgó un plazo de 30 días para realizar las mejoras.
Sin embargo, lejos de cumplir con lo dispuesto, los dirigentes optaron por reabrir el mercado pocos días después, sin autorización municipal, lo que derivó en una denuncia formal ante la Fiscalía por desobediencia y resistencia a la autoridad.
Municipalidad evalúa cierre definitivo con intervención judicial
Ante la falta de cumplimiento, la Municipalidad de Trujillo se encuentra a la espera de una resolución del Poder Judicial que le permita ejecutar medidas más drásticas.
La funcionaria explicó que se busca proceder con el tapiado de los accesos del mercado, ya sea mediante muros de concreto o soldadura, con el objetivo de impedir su funcionamiento hasta que se garantice la seguridad del local.
El intento previo de cerrar el recinto por la fuerza no prosperó debido a la resistencia de los comerciantes, lo que elevó el conflicto a instancias legales.
Falta de coordinación y responsabilidad compartida
Desde la dirigencia del mercado, las respuestas han sido limitadas. El actual presidente de la Junta de Propietarios no ha brindado declaraciones públicas, mientras que el expresidente del gremio reconoció que el cambio del techo aún no se ha ejecutado.
Según indicó, este proceso requiere coordinación con la Municipalidad, ya que existe una discusión sobre la titularidad del espacio aéreo del mercado. No obstante, admitió que los comerciantes asumirán el costo de la obra, aunque su ejecución podría tardar.
Este escenario ha generado una situación de estancamiento que mantiene el riesgo vigente.
Un problema que pone en riesgo vidas
Para las autoridades, el problema trasciende lo administrativo. Se trata de un tema de seguridad pública.
El Mercado Central no solo es un espacio comercial, sino un punto de alta concurrencia donde circulan diariamente cientos de personas. La falta de intervención en su infraestructura convierte el lugar en lo que la propia funcionaria ha descrito como una “bomba de tiempo”.
El riesgo no es hipotético. El reciente colapso en otro centro de abastos evidencia que las estructuras deterioradas pueden fallar en cualquier momento, con consecuencias imprevisibles.
Mientras el proceso avanza en el ámbito judicial, el mercado continúa operando en condiciones cuestionadas, sin que se hayan realizado las mejoras exigidas.
La ausencia de diálogo efectivo entre autoridades y dirigentes, sumada a la demora en la toma de decisiones, mantiene en incertidumbre tanto a comerciantes como a usuarios.
La pregunta que queda en el aire es cuánto tiempo más podrá sostenerse esta situación sin que ocurra una tragedia.

