La violencia contra las mujeres y los integrantes del grupo familiar sigue marcando una preocupante tendencia en La Libertad. Lejos de disminuir, los casos continúan en aumento y reflejan una problemática estructural que afecta a miles de hogares en la región.
Durante el año 2025, los Centros Emergencia Mujer (CEM) atendieron 8,708 casos de violencia, según el reporte del programa nacional Warmi Ñan. La cifra representa un incremento de 319 denuncias respecto al 2024, cuando se registraron 8,389 casos, confirmando que el problema no solo persiste, sino que se agrava.
Detrás de los números hay una realidad contundente: la mayoría de las víctimas son mujeres. El informe detalla que el 81.8 % de los casos corresponde a mujeres, mientras que el 18.2 % involucra a varones. Esta proporción reafirma que la violencia de género sigue siendo el rostro predominante de esta problemática.
Pero el impacto también alcanza a los más vulnerables. Casi la mitad de las víctimas, el 44.2 %, son menores de edad, lo que evidencia que la violencia no solo se limita a relaciones de pareja, sino que se extiende al entorno familiar. A esto se suma que más del 50 % de las víctimas se encuentra en edad adulta, mientras que un porcentaje menor corresponde a personas adultas mayores.
El tipo de agresión también revela patrones preocupantes. La violencia psicológica lidera las cifras, seguida por agresiones físicas y casos de violencia sexual, que continúan afectando a un número significativo de personas en la región.
Trujillo y El Porvenir concentran la mayor cantidad de denuncias
El mapa de la violencia en La Libertad muestra una clara concentración en la provincia de Trujillo, donde se registraron 4,811 casos, convirtiéndose en el principal foco de denuncias.
A nivel distrital, El Porvenir encabeza la lista con 1,388 casos, seguido por el distrito de Trujillo con 1,123. También destacan Florencia de Mora, La Esperanza y Laredo, donde la violencia familiar se mantiene como un problema constante.
En las provincias, Pacasmayo, Virú y Ascope presentan cifras significativas, mientras que otras jurisdicciones como Sánchez Carrión, Chepén y Pataz también reportan casos que evidencian la extensión del problema a zonas rurales y alejadas.
Feminicidios y tentativas: el rostro más extremo de la violencia
El informe no solo expone cifras de agresiones, sino también sus consecuencias más graves. Durante el 2025 se registraron seis feminicidios en la región, distribuidos en provincias como Chepén, Gran Chimú, Sánchez Carrión y Otuzco.
A ello se suman diez tentativas de feminicidio, casos en los que las víctimas lograron sobrevivir, pero que reflejan el nivel de riesgo al que están expuestas muchas mujeres.
Estos hechos confirman que la violencia puede escalar rápidamente y terminar en tragedia si no se interviene a tiempo.
Refugio y atención para víctimas en riesgo
Frente a este panorama, los servicios de protección resultan clave. Durante el 2025, el Hogar de Refugio Temporal brindó atención a 45 víctimas, ofreciéndoles albergue, alimentación y acompañamiento especializado.
Este espacio está destinado a mujeres en situación de alto riesgo, especialmente aquellas que enfrentan amenazas graves contra su vida o integridad, junto a sus hijos menores.
Sin embargo, la demanda supera ampliamente la capacidad de respuesta, lo que evidencia la necesidad de fortalecer estos servicios.
Las cifras del presente año confirman que la violencia no da tregua. En los primeros meses de 2026 ya se han registrado 1,317 casos en la región, manteniendo la misma tendencia: más del 80 % de las víctimas son mujeres.
Además, ya se reportó un feminicidio en la provincia de Ascope, lo que anticipa un escenario preocupante si no se adoptan medidas más efectivas.
El incremento de casos, la alta incidencia en menores de edad y la persistencia de feminicidios reflejan que la violencia familiar en La Libertad no es un problema aislado, sino una crisis sostenida.
A pesar de la existencia de 23 Centros Emergencia Mujer en la región, la magnitud de los casos evidencia que los esfuerzos actuales resultan insuficientes frente a la dimensión del problema.
La violencia no solo deja víctimas, también genera consecuencias sociales profundas que impactan en la salud mental, la seguridad y el desarrollo de la comunidad.

