El avance del fenómeno El Niño empieza a generar impactos diferenciados en varias regiones del Perú, con temperaturas elevadas que afectan la agricultura en la costa y Amazonía, mientras que el frío perjudica la ganadería en las zonas altoandinas. Frente a este escenario, especialistas consideran urgente acelerar las acciones preventivas antes del inicio de las lluvias y destacan que la participación del sector privado, incluida la minería formal, puede contribuir a reducir los riesgos.
Según el diagnóstico climático y la previsión de El Niño al 15 de julio elaborados por una comisión multisectorial del Gobierno, durante los próximos meses el país afrontará distintos escenarios climáticos según cada territorio.
El especialista en temas climáticos Abraham Levy advirtió que las lluvias intensas comenzarían en noviembre en la costa norte, particularmente en Tumbes, Piura y Lambayeque, donde existe riesgo de huaicos. En los Andes, por el contrario, entre diciembre y abril podrían registrarse precipitaciones inferiores a las habituales.
Este escenario reduce el tiempo disponible para ejecutar intervenciones preventivas, especialmente la limpieza y descolmatación de los cauces de los ríos y el reforzamiento de las zonas vulnerables.
Agricultura comienza a sentir los efectos
El diagnóstico señala que la costa está experimentando los mayores efectos de las altas temperaturas.
En los valles de Piura y Lambayeque, el calor acelera el crecimiento vegetativo de los árboles e incrementa la evapotranspiración y la demanda de agua. Estas condiciones también favorecen la aparición de plagas.
En Lima, Ica y Arequipa, las temperaturas elevadas aceleran el desarrollo de cultivos como maíz, papa, cebolla, frijol y ajo, aunque paralelamente incrementan el riesgo de enfermedades.
Tacna presenta una situación particular. La insuficiencia de horas de frío mantiene al olivo en reposo vegetativo, condición que podría tener consecuencias sobre la próxima cosecha.
El diagnóstico prevé que las condiciones cálidas continuarán en el litoral.
La Amazonía tampoco está al margen. Las temperaturas elevadas han favorecido el desarrollo de cultivos como café y cacao, pero al mismo tiempo crean mejores condiciones para la proliferación de plagas. Las zonas más cálidas y secas podrían experimentar estrés hídrico.
Frío golpea la ganadería altoandina
El problema cambia en las zonas ubicadas por encima de los 3 200 metros sobre el nivel del mar.
Las noches más frías han incrementado las enfermedades respiratorias entre alpacas y llamas y dificultado la recuperación de los pastos naturales.
La combinación de menor disponibilidad de alimento y animales debilitados representa un riesgo económico para las comunidades cuya subsistencia depende principalmente de la actividad ganadera.
Ante este escenario, la preparación no puede concentrarse únicamente en las regiones que enfrentarían lluvias intensas. Las intervenciones también deberán considerar aquellos territorios expuestos a déficits hídricos y condiciones extremas de frío.
Especialistas piden limpiar los ríos antes de noviembre
Abraham Levy considera que el Ejecutivo debe concentrar sus esfuerzos inmediatos en proteger las ciudades, reducir el número de damnificados y, principalmente, evitar pérdidas humanas.
“Todos los recursos para limpiar el cauce de los ríos. Me concentraría en eso porque queda poco tiempo. Es lo más realista de aquí a noviembre”, sostuvo en una entrevista con el periodista Pedro Salinas.
Luis Miguel Castilla, director ejecutivo de Videnza Instituto, también consideró acertado priorizar la descolmatación de los ríos mientras todavía existe tiempo para movilizar maquinaria pesada.
Castilla plantea, además, incorporar al sector privado en estas intervenciones y reforzar las defensas ribereñas para disminuir el riesgo de inundaciones.
Minería formal se suma a las acciones preventivas
En este escenario, algunas empresas de la minería formal vienen participando en acciones de prevención y gestión del riesgo en diferentes regiones.
Las intervenciones señaladas comprenden infraestructura preventiva, encauzamiento y descolmatación de ríos, almacenamiento de agua, sistemas de alerta temprana, apoyo operativo ante emergencias y adecuaciones destinadas a mantener la continuidad de las operaciones y la logística.
En Arequipa, Cerro Verde participa en coordinaciones con el Senamhi orientadas a optimizar los sistemas de alerta temprana, herramientas que permiten anticipar escenarios de riesgo y facilitar la toma de decisiones.
En Cusco, Hudbay ha financiado la ejecución de defensas ribereñas, mientras que en Ica, Nexa viene brindando apoyo con maquinaria pesada para trabajos de descolmatación de ríos.
En Cajamarca, empresas mineras que operan en la región han comprometido apoyo para adquirir materiales y combustible mediante coordinación con el Gobierno Regional.
También se plantea el potencial de mecanismos como Obras por Impuestos para financiar infraestructura relacionada con represas, almacenamiento hídrico y otras intervenciones destinadas a reducir la vulnerabilidad frente a fenómenos climáticos.
Articulación será determinante
El desafío no termina con las lluvias. Las consecuencias de El Niño pueden extenderse a la agricultura, ganadería, infraestructura vial, disponibilidad de agua y actividad económica de numerosas regiones.
Por ello, la respuesta requiere coordinación entre el Gobierno Nacional, gobiernos regionales y municipales, empresas privadas, academia y población organizada.
El tiempo constituye uno de los principales factores en contra. Si las precipitaciones intensas comienzan en noviembre como se proyecta para parte de la costa norte, los próximos meses serán determinantes para ejecutar trabajos de prevención.
La participación de la minería formal puede aportar recursos, maquinaria e infraestructura, pero estas acciones deberán integrarse a las estrategias y prioridades establecidas por las autoridades responsables de la gestión del riesgo.
Acelerar la limpieza de ríos, reforzar defensas ribereñas, mejorar los sistemas de alerta y preparar a las poblaciones vulnerables aparecen así entre las principales acciones para reducir los efectos de un fenómeno climático cuyos primeros impactos ya comienzan a sentirse en el país.

