El reciente secuestro de un empresario en Trujillo, ocurrido tras un ataque que dejó cuatro personas asesinadas, vuelve a poner en evidencia una modalidad delictiva que ya había sido detectada por la Policía meses atrás.
En abril de 2026, agentes policiales capturaron a tres presuntos integrantes de la banda denominada “Los Malditos de La Esperanza”, quienes, según las investigaciones de ese momento, realizaban seguimiento a un empresario y presuntamente preparaban su secuestro.
Durante el operativo se hallaron chalecos con insignias de la Policía Nacional, además de armas, municiones y una granada. También fueron encontrados documentos e información relacionada con la víctima.
Tenían información detallada de la víctima
La intervención se produjo luego de que los agentes detectaran que los sospechosos venían realizando labores de reglaje.
Entre los objetos incautados se encontró un croquis de la vivienda del empresario, información obtenida de Reniec y un documento que contenía su árbol genealógico.
Estos elementos permitieron a los investigadores advertir que no se trataba únicamente de una vigilancia ocasional, sino de una operación que habría requerido recopilar información sobre la víctima y su entorno familiar.
Los detenidos fueron identificados con los alias de “Meteorito”, “Chapas” y “Rata”, según la información difundida tras el operativo.
Chalecos policiales y armas
La Policía informó que los intervenidos tenían en su poder tres chalecos con insignias de la PNP y de la Dirincri.
Además, se incautó un revólver con la serie erradicada, municiones, una cacerina y una granada tipo piña.
La utilización de prendas policiales habría tenido como finalidad generar confusión y facilitar una eventual intervención contra la víctima simulando un operativo oficial.
En aquella oportunidad, los investigadores tampoco descartaron que los detenidos tuvieran algún vínculo con la organización criminal “Los Pulpos”.

Un antecedente que vuelve a generar preocupación
Este antecedente cobra especial relevancia luego del ataque registrado la madrugada del domingo 30 de agosto en la avenida Húsares de Junín.
En ese caso, un grupo de delincuentes habría utilizado prendas e insignias similares a las de la Policía para interceptar el vehículo donde se trasladaba el empresario Jenss Marty Lara Tantaquilla.
Tras detener el vehículo, los sujetos se llevaron por la fuerza al empresario. Durante el ataque, cuatro personas fueron asesinadas.
El paradero de Lara Tantaquilla continúa siendo investigado.
¿Existe alguna relación entre ambos casos?
Por ahora, no existe confirmación oficial de que los detenidos en abril estén relacionados con el reciente secuestro, ni que se trate de la misma organización o de los mismos responsables.
Sin embargo, la similitud en el uso de indumentaria policial falsa ha llamado nuevamente la atención sobre una modalidad que ya había sido identificada por las autoridades en Trujillo.
La Policía deberá establecer ahora cómo fue planificado el nuevo secuestro, quiénes participaron y si detrás del ataque existe una estructura criminal con capacidad para obtener información de sus víctimas, realizar reglajes y utilizar falsos operativos policiales.
El caso también vuelve a poner en discusión la necesidad de fortalecer las labores de inteligencia y prevención, especialmente frente a organizaciones dedicadas al secuestro y la extorsión.

