El norte del Perú acumula 586 intervenciones adjudicadas mediante el mecanismo de Obras por Impuestos, con una inversión comprometida de S/ 10,192 millones entre 2009 y 2026. Sin embargo, pese a la magnitud de los recursos movilizados, la reducción de las brechas de infraestructura y el acceso a servicios básicos continúan siendo desafíos para el desarrollo regional.
Las cifras fueron presentadas por Denisse Miralles, directora de la Dirección de Inversiones Descentralizadas de la Agencia de Promoción de la Inversión Privada (ProInversión), durante el 37.º Encuentro Empresarial del Norte, realizado en Trujillo.
En la sesión denominada «Proyectos estratégicos para el desarrollo del Norte», representantes del sector público y privado analizaron las oportunidades de inversión y las limitaciones que todavía afectan la competitividad de la macrorregión.
El encuentro también permitió conocer anuncios vinculados a la exploración de hidrocarburos frente a las costas de La Libertad y Lambayeque, así como los planes de reconstrucción del centro comercial Real Plaza Trujillo.
No obstante, uno de los aspectos más relevantes de las exposiciones fue el contraste entre el volumen de inversiones anunciadas y las necesidades sociales que todavía enfrenta la población.
Según Denisse Miralles, el mecanismo de Obras por Impuestos ha permitido adjudicar 586 intervenciones en el eje norte del país durante el periodo comprendido entre 2009 y 2026. El monto comprometido asciende a S/ 10,192 millones, una cifra que refleja la participación empresarial en proyectos de inversión pública.
Obras por Impuestos es un mecanismo que permite a empresas privadas financiar y ejecutar determinadas inversiones públicas, cuyo costo puede ser reconocido mediante certificados aplicables al pago de impuestos, conforme a las condiciones establecidas por la legislación peruana.
Su finalidad es contribuir a acelerar la ejecución de infraestructura y otros proyectos prioritarios para la población. Sin embargo, una intervención adjudicada no equivale necesariamente a una obra concluida o puesta en servicio.
Para evaluar los resultados del mecanismo resulta indispensable conocer cuántos proyectos han sido terminados, cuáles permanecen en ejecución y qué beneficios concretos han generado.
Durante el encuentro, Giovanni Terzano, representante del Banco de Crédito del Perú (BCP), destacó la evolución de la pobreza monetaria en La Libertad. Según las cifras que presentó, este indicador pasó de 58.9 % en 2004 a 24.7 % en 2019. La diferencia representa una reducción de 34.2 puntos porcentuales durante ese periodo.
Terzano vinculó esta evolución con el papel de la inversión privada en el desarrollo económico regional. Sin embargo, el descenso de la pobreza monetaria durante esos quince años no permite atribuir toda la reducción exclusivamente a la inversión privada, pues también pueden intervenir otros factores económicos, sociales y de política pública.
El representante del BCP advirtió, además, que el país enfrenta un problema de pobreza multidimensional. Según el dato expuesto, 10.8 millones de peruanos presentan privaciones relacionadas con el acceso a salud, educación, vivienda o conectividad.
A diferencia de la pobreza monetaria, que se determina a partir de los recursos económicos de los hogares, la pobreza multidimensional considera diversas carencias que afectan las condiciones de vida. Este contraste evidencia que el crecimiento económico no siempre se traduce de manera uniforme en acceso a servicios esenciales.
Otro de los diagnósticos presentados estuvo relacionado con los servicios básicos en La Libertad. Milton von Hesse, representante de Hágase Instituto, señaló que más de nueve de cada diez hogares de la región cuentan con electricidad, mientras que menos de uno de cada cuatro tendría acceso a agua de red pública y segura.
La diferencia expuesta revela una brecha considerable entre ambos servicios, aunque resulta necesario precisar la definición utilizada para medir el acceso al agua. Contar con conexión a una red pública no garantiza necesariamente que el abastecimiento sea continuo ni que el agua cumpla los estándares de calidad para consumo humano.
Durante una conferencia previa al panel empresarial, Pedro Arce Chirinos, gerente general de Perupetro, expuso las perspectivas de exploración de hidrocarburos en el mar peruano. El funcionario señaló que la denominada Cuenca de Trujillo, que comprende los lotes Z-61, Z-62 y Z-63 frente a las costas de La Libertad y Lambayeque, representa una oportunidad estratégica para el sector.
La iniciativa fue presentada dentro de un plan sectorial a diez años que contempla la perforación de 36 pozos exploratorios y 2,621 pozos de desarrollo. Estas cifras corresponden a una proyección sectorial y no deben interpretarse como pozos ya perforados ni como una autorización automática para ejecutar todas las actividades previstas.
La exploración de hidrocarburos requiere procedimientos técnicos, contractuales y ambientales específicos, además del cumplimiento de las disposiciones aplicables. El anuncio plantea una oportunidad económica que también deberá evaluarse considerando sus posibles impactos ambientales y la relación con actividades existentes, como la pesca.
Otro de los anuncios empresariales estuvo relacionado con la reconstrucción del centro comercial Real Plaza Trujillo. Jorge González Castañeda, director de Desarrollo y Construcción de Real Plaza, informó que la construcción de un nuevo establecimiento desde cero demandaría una inversión aproximada de S/ 500 millones.
Según las proyecciones presentadas, el proyecto generaría más de 3,000 empleos durante la etapa de construcción y más de 10,000 puestos de trabajo directos e indirectos durante su operación.
El proyecto adquiere especial relevancia en Trujillo por la importancia económica del establecimiento y por los antecedentes relacionados con el colapso del techo ocurrido en febrero de 2025, que dejó víctimas mortales y personas heridas.

