Un nuevo crimen ha sacudido a la provincia de Santiago de Chuco, en la sierra liberteña, donde las disputas por terrenos dedicados a la minería informal parecen no tener fin. La madrugada del jueves 9 de mayo, Omar Alfaro Romero, un hombre de 37 años y natural de Cajamarca, fue asesinado de tres disparos en el sector conocido como El Torno, cerca del cementerio del distrito.
El crimen ocurrió alrededor de las 4:00 a. m. y estaría vinculado directamente a conflictos por el control de zonas utilizadas para la extracción ilegal de minerales, práctica extendida en esta parte de la región andina. Testigos en la zona alertaron del hallazgo del cuerpo a primeras horas del día, con signos evidentes de ejecución.
“Este asesinato tiene todas las características de un ajuste de cuentas por disputas mineras. La víctima, al parecer, tenía intereses en terrenos que ahora están siendo reclamados por otros grupos”, comentó una fuente policial bajo condición de anonimato.
La zona de Quiruvilca, en la provincia de Santiago de Chuco, es ampliamente conocida por su actividad minera, tanto formal como informal. Sin embargo, en los últimos años, la presencia del Estado ha sido insuficiente para controlar el avance de organizaciones que se disputan los suelos auríferos de la zona. La minería informal, en particular, ha generado un ecosistema violento de intereses cruzados, donde lo que vale no es la legalidad, sino el poder de fuego.
“Hay una ausencia total del Estado. La Policía viene solo cuando hay un muerto. El resto del tiempo estamos solos. Aquí, si tienes un terreno con oro, te van a querer sacar como sea”, dijo un comunero que pidió el anonimato por seguridad.
Este no es un caso aislado. En lo que va del año, múltiples denuncias apuntan a enfrentamientos armados entre mineros artesanales, grupos criminales y, en ocasiones, pobladores que defienden sus territorios. Las muertes por armas de fuego en contextos de minería informal se han vuelto una constante.
Tras conocerse el crimen, la comunidad expresó su indignación y clamó por justicia, exigiendo que las autoridades actúen con prontitud y firmeza para identificar a los autores del asesinato y evitar más derramamiento de sangre. “Omar era un padre de familia. No es justo morir por oro. Las autoridades deben parar esta guerra”, dijo un familiar en la plaza del distrito.
El crimen ha reavivado los pedidos para que se declare una intervención integral en zonas de minería informal como Quiruvilca, que, pese a su aporte al país en recursos naturales, se encuentra sumida en una espiral de violencia, corrupción y abandono.
Las investigaciones siguen su curso y, según fuentes del Ministerio Público, se está considerando la intervención de equipos especializados para evaluar las redes criminales detrás de este tipo de homicidios vinculados a la minería ilegal.

