El calentamiento global ya no es una amenaza futura. Sus efectos comienzan a sentirse en distintos sectores productivos del país y podrían comprometer seriamente la seguridad alimentaria de millones de peruanos en las próximas décadas. Así lo advirtió el biólogo y docente del programa SUBE de la Universidad César Vallejo (UCV) de Trujillo, Paolo Amaya, quien alertó sobre la necesidad urgente de implementar medidas preventivas frente al avance del cambio climático.
El especialista explicó que el aumento sostenido de las temperaturas, las lluvias intensas en zonas donde antes no se registraban, las sequías prolongadas y las alteraciones en diversos ecosistemas forman parte de una crisis climática que ya está impactando directamente en la capacidad del país para producir alimentos.
Según señaló, el desafío no solo radica en mantener los actuales niveles de producción, sino en garantizar que la pesca, la agricultura y la ganadería puedan adaptarse a escenarios climáticos cada vez más extremos e impredecibles.

Cambio climático impacta la pesca peruana
Uno de los sectores más vulnerables es la actividad pesquera, considerada una de las principales fuentes de alimentación y empleo en el Perú.
Paolo Amaya explicó que el incremento de la temperatura superficial del mar podría alterar el equilibrio natural generado por la corriente de Humboldt, fenómeno que ha permitido durante décadas la abundancia de recursos hidrobiológicos en el litoral peruano.
La modificación de estas condiciones oceánicas provocaría la migración de diversas especies hacia aguas más frías, reduciendo la disponibilidad de peces destinados al consumo humano y afectando directamente a miles de pescadores artesanales que dependen de esta actividad para sostener a sus familias.
Además, los cambios en la temperatura marina podrían alterar los ciclos biológicos y las temporadas tradicionales de pesca, generando incertidumbre económica en las comunidades costeras.

Agricultura enfrenta nuevos desafíos
La agricultura peruana también se encuentra entre las actividades más expuestas a los efectos del calentamiento global.
El especialista indicó que la variabilidad climática incrementará el estrés hídrico de los cultivos, reducirá la disponibilidad de agua para riego y favorecerá la aparición de nuevas plagas y enfermedades agrícolas.
Estas condiciones podrían disminuir significativamente la productividad de diversos cultivos y alterar los calendarios tradicionales de siembra y cosecha, generando pérdidas económicas especialmente en la agricultura familiar, que constituye uno de los pilares de la seguridad alimentaria nacional.
La situación resulta especialmente preocupante en regiones donde la agricultura depende directamente de recursos hídricos cada vez más escasos debido a la reducción de glaciares y cambios en los patrones de lluvia.

Ganadería también sentiría los efectos
El impacto del calentamiento global no se limita a los cultivos y recursos marinos. La producción ganadera también enfrenta riesgos crecientes.
Amaya explicó que el incremento de las temperaturas provocará estrés térmico en los animales, afectando su bienestar y productividad.
Entre las consecuencias previstas se encuentran una menor producción de leche, pérdida de peso, disminución de la fertilidad y una mayor susceptibilidad a enfermedades, factores que podrían reducir la disponibilidad de alimentos de origen animal y elevar sus costos para los consumidores.
Frente a este escenario, el docente universitario planteó la implementación del Sistema Integrado Peruano para la Resiliencia Alimentaria (SIPRA), una propuesta orientada a fortalecer la capacidad de respuesta del país frente a los impactos del cambio climático.
La iniciativa contempla acciones articuladas relacionadas con la vigilancia climática y oceanográfica, el impulso de prácticas agrícolas sostenibles, el fortalecimiento de la pesca artesanal, una gestión eficiente de los recursos hídricos y programas permanentes de educación ambiental dirigidos a productores y comunidades.
El objetivo es que el Perú pase de una gestión reactiva frente a los eventos climáticos extremos a una estrategia preventiva que permita anticipar riesgos y proteger la producción de alimentos.
Una amenaza que trasciende lo ambiental
El especialista advirtió que los efectos del cambio climático ya no deben analizarse únicamente desde una perspectiva ambiental.
Según explicó, el deterioro de los ecosistemas puede desencadenar problemas económicos, sociales y alimentarios de gran magnitud, afectando especialmente a las poblaciones más vulnerables.
Por ello, sostuvo que la protección de la pesca, la agricultura y la ganadería debe convertirse en una prioridad nacional para garantizar el bienestar de las futuras generaciones.
“Proteger la pesca, la agricultura y la ganadería significa proteger nuestra mesa y nuestro futuro. Si no actuamos ahora, la amenaza dejará de ser únicamente ambiental para convertirse en una crisis económica, social y alimentaria”, concluyó el especialista.

