Una escena poco habitual —pero profundamente simbólica para el movimiento ronderil— se vivió recientemente en la Plaza de Armas de Santiago de Chuco, donde el presidente de las Rondas Campesinas del distrito de Quiruvilca, Renee Altamirano Arana, lideró un desplazamiento masivo de sus bases para enfrentar públicamente al presidente provincial, Julio Castañeda.
El motivo: una acusación de supuesto “plan macabro” para expulsarlo de la organización y acusarlo de cobro de cupos a un minero artesanal.
Lo ocurrido no solo expuso fisuras internas, sino también la tensión entre liderazgo, justicia rondera y el manejo de poder en una provincia marcada por la minería informal y conflictos sociales.
El reclamo público: “Me quieren expulsar con falsas acusaciones”
Durante la concentración, Altamirano señaló directamente a Castañeda como autor intelectual de un complot para expulsarlo de las rondas, acusándolo de montar denuncias falsas junto a tres exdirigentes:
- Santos Urquizo
- Vicente Burgos
- Robert Calderón
A los tres los calificó como “parásitos”, asegurando que ya habían sido separados por denuncias previas.
Según su versión, estos dirigentes habrían difundido acusaciones falsas para perjudicarlo, entre ellas el presunto cobro de cupos a un minero artesanal. Altamirano insistió en que no existe una sola prueba en su contra.
La acusación más fuerte: acceso al celular del presidente provincial
La confrontación subió de tono cuando Altamirano afirmó tener acceso al celular de Castañeda, donde —según su relato— habría encontrado conversaciones que demostrarían una confabulación entre el presidente provincial y los exdirigentes para forzar su salida.
Ante esto, las bases ronderiles de Quiruvilca respaldaron de inmediato a su líder, increpando también a Castañeda y exigiendo una aclaración pública.
Castañeda se defiende:
“Solo estoy reuniendo pruebas. No hay complot”.
Castañeda negó categóricamente estar detrás de un plan de expulsión y calificó las afirmaciones de Altamirano como infundadas. Según dijo, su labor como dirigente provincial es recabar información y pruebas sobre las denuncias que pesan sobre Altamirano, y no participar en un complot.
Sin embargo, la explicación no calmó los ánimos.
Aplicación de justicia rondera: castigo con chicote en plena plaza
Tras escuchar ambas partes, los ronderos de Quiruvilca realizaron una asamblea pública en el mismo lugar.
La decisión fue contundente:
🔴 Castigar con chicote a Julio Castañeda.
Castañeda se sometió a la determinación, recibiendo el castigo como parte de la justicia rondera.
Los dirigentes de Quiruvilca anunciaron que también someterán a “cadena ronderil” a los exdirigentes Urquizo, Burgos y Calderón, señalados como parte de la supuesta confabulación.
Un conflicto que se extiende: próxima reunión en Las Lagunas
Las bases anunciaron que el próximo 30 de este mes, en el sector Las Lagunas, se llevará a cabo una nueva reunión para revisar las denuncias, evaluar pruebas y continuar el debate sobre la legitimidad de la dirigencia provincial.
El conflicto no solo evidencia fracturas internas en la organización ronderil, sino también la creciente tensión en zonas donde la minería artesanal, la seguridad y la autoridad campesina se cruzan de manera determinante.

