«El virus de las votaciones»

Por Silvia Zamora

causajusta.pe@gmail.com

Mientras los peruanos, hoy por hoy, nos hallamos en medio de los rezagos dejados a causa del maldito virus en lo que respecta a la primera ola, en la otra orilla, tenemos a aquel grupo de afanosos aspirantes por llegar a Palacio de Gobierno, es decir, nuestros candidatos a la presidencia para este once de abril, y, para quienes, definitivamente, el tema del contagio ha quedado relegado en un segundo o tercer plano, frente a esas incalmables ansias de llegar al poder. Y, en medio de toda esta coyuntura por la que venimos atravesando, por su parte, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) tratando de invocar a la calma manifestó, hace algunas semanas, que se implementarán siete protocolos de bioseguridad y prevención contra la COVID-19 y, de esa manera, debemos suponer que la cifra de riesgo de contagio no irá en aumento, o por lo menos que se mantendrá estable, lo cual, en teoría, de hecho suena muy bonito y hasta esperanzador; pero lo que sí no sabemos, a ciencia cierta, es si finalmente “dichos protocolos”, en la praxis, lleguen a tener los resultados trazados para aquel día.

Y si quizá podríamos ahondar en temas de prioridad, tal vez no hubiese sido tan mala idea que los comicios pudiesen haberse postergado, poniendo en una balanza al valor de la vida humana, frente a aquello que simboliza una batalla sin cuartel (a la que ya estamos acostumbrados) por parte de dichos personajes políticos, quienes lejos de pensar en todas las muertes que se vienen dando hasta el día de hoy, todo lo contrario, anhelan con tal vehemencia llegar al “tan ansiado poder” que, seguramente, les parecería descabellado que se postergasen para el 2022 y, claro, como no, si su mayor consigna es: “Generar el verdadero cambio para su amado país y el cambio tiene que darse ya!”.

Como ya sabemos, el día de ayer arribó hacia nuestro país el primer lote de 300 mil dosis de la vacuna por parte de la farmacéutica Sinopharm. Noticia que nos da cierto halo de esperanza y le devuelve la fe a un pueblo que, francamente, ya la estaba perdiendo del todo, y, no sólo respecto a lo tétrica y calamitosa que nos resulta para todos nosotros, hasta la fecha, todo lo concerniente a esta pandemia; sino también, respecto al gobierno transitorio de Sagasti, quien generó tremenda expectativa al momento de la asunción como nuestro primer mandatario, pero que finalmente, al parecer, sólo ha quedado en eso: En una simple expectativa.

Sólo nos queda aguardar, con mucho optimismo, que las cifras no se sigan disparando y que los demás lotes de vacunas lleguen con pronta celeridad a nuestro país y, de ninguna manera, tengamos que esperar a una tercera o cuarta ola para llegar a generar conciencia y hacer cambios radicales en nuestro modo de vivir y de convivir y, esperemos también, que en estas elecciones que ya están ad portas de realizarse, en lugar de ponernos a contar quién o cuál candidato perdió más votos… NO sea que terminemos contando cuántas familias perdieron más VIDAS.

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