Por Gustavo Benites Jara
Docente universitario y analista político
La bestia fascista en el Perú ha sido herida de muerte y sus estertores son aún muy peligrosos, pero no habrá poder que la salve. El miedo apocalíptico de la bestia neoliberal la convierte en una esperpéntica red de mafiosos y sicarios de toda laya, cuyos tentáculos se extienden en una asechanza maligna sobre el cuerpo de un país que ha decidido construirse a sí mismo.
Los pobres se han cansado de las lobunas fauces de los explotadores de siempre, de sus tropelías por más de 500 años, y de los cuales han gobernado durante 200 años de vida independiente formal, destruyendo la fe y la esperanza de un pueblo, pero que hoy resurge, dando una lección de coraje y de unidad al mundo entero.
La ultraderecha fascista se niega a morir. Empleará las más groseras, cínicas y violentas artimañas para destruir la voluntad de un pueblo que se enfrentará con todos los medios a su alcance para defenderse. La violencia fascista que está en marcha no doblegará la resistencia legítima de los pobres frente al atropello, a la ignominia y a la humillación. Maestros, ronderos, campesinos, empleados, obreros, jóvenes, mujeres, todos y todas, defenderán la vida, con la suya propia si es posible.
La bestia fascista será derrotada, no cabe la menor duda. Pero se requiere la más amplia unidad, posponiendo intereses particulares, por legítimos que parezcan. La bestia no se detendrá, aunque se reconozca al nuevo Presidente, pues se pone en juego su dominio y su prepotencia en todos los aspectos de la vida política, económica y social.
Es necesario organizar al pueblo, no cometer los mismos errores del pasado, proponer medidas que vayan erosionando el férreo dominio de los buitres financieros, desarrollar acciones en cada uno de los espacios donde el poder nefasto de la ultraderecha neoliberal no podrá vencer. Solo así, la bestia fascista será derrotada: organización, propuestas audaces, medidas concretas que los abandonados de siempre esperan, pues un poderoso Mito y una incontenible Utopía están pariendo una nueva Vida y una nueva Historia. ¡Y no podrán matarlas!

