El secuestro del empresario Javier Eduardo Mercedes Chávez en la provincia de Cajabamba (Cajamarca) continúa revelando detalles que vinculan a varias regiones del norte del país. La Policía confirmó que parte del armamento hallado en el lugar donde estuvo cautiva la víctima había sido reportado como robado en La Libertad.
El rapto ocurrió la noche del lunes 23, cuando sujetos que vestían uniformes similares a los de la Dirección Nacional de Operaciones Especiales (Dinoes) irrumpieron en un hotel y se llevaron al empresario. Según las investigaciones preliminares, por su liberación exigían un rescate de siete millones de dólares.
Fusiles reportados como robados
Durante el operativo en el sector Rayán, donde la víctima estuvo retenida, agentes de la Policía Nacional del Perú hallaron un verdadero arsenal enterrado en los alrededores del denominado “campamento del terror”.
El general José Luis Quiroz Dávila, jefe de la Región Policial Cajamarca, informó que se encontraron tres fusiles tipo R-15. Uno de ellos había sido reportado como hurtado el 31 de marzo de 2024 en Trujillo. El segundo, de tipo semiautomático, fue sustraído el 6 de marzo de 2025 en Huamachuco, provincia de Sánchez Carrión. El tercer fusil presentaba la serie erradicada y será sometido a pericias para determinar su procedencia.
Además, se incautaron tres pistolas semiautomáticas. Una había sido reportada como perdida el 23 de marzo de 2025 en Trujillo. Otra figura a nombre de un ciudadano de Pataz y una tercera, marca Glock, tenía la numeración limada.
“Estas armas de fuego serían las mismas que fueron utilizadas en la acción de secuestro”, precisó Quiroz Dávila.
Red criminal con presencia en varias regiones
La Policía maneja la hipótesis de que en el secuestro participaron delincuentes provenientes de Trujillo, Cajamarca y Chiclayo. En total, serían seis los implicados en el rapto, quienes ya estarían identificados.
Las autoridades continúan con las diligencias para lograr su captura y esclarecer completamente los hechos.
El hallazgo de armas robadas en La Libertad refuerza la preocupación por el tráfico y la circulación ilegal de armamento en el norte del país, un factor que incrementa la capacidad operativa de organizaciones criminales vinculadas a secuestros y otros delitos de alto impacto.

