La millonaria obra vial que prometía ser un hito para el tránsito entre Trujillo y Huanchaco volvió a quedar en el centro de la controversia. El proyecto de Mejoramiento y Ampliación del Corredor Vial Norte Oeste, valorizado en S/ 121 millones y ejecutado por el Consorcio Vías Huanchaco, presenta rajaduras visibles en varios tramos pese a que aún no ha sido inaugurado ni ha soportado el flujo vehicular de la zona.
La empresa responsable está dirigida por Lucero Coca Condori, una joven de 23 años cuya meteórica presencia en proyectos multimillonarios del Gobierno Regional La Libertad ha sido objeto de cuestionamientos públicos y un proceso fiscal por la presunta presentación de documentos falsos durante la adjudicación. La obra, considerada emblemática por el gobernador César Acuña, fue presentada con gran despliegue político el pasado 17 de marzo, cuando colocó la primera piedra en la explanada de Huanchaco.
A menos de un año de ese anuncio, a solo metros del Obelisco Papal —monumento levantado en honor a la visita del Papa Francisco en 2018— la pista recién construida muestra dos grietas que cruzan de lado a lado el ancho de la vía. Un segundo punto crítico se ubica a unos metros del Camposanto Ecológico El Remanso, donde otra extensa rajadura deja al descubierto fallas serias en el proceso constructivo. Se trata de zonas que permanecen cerradas al tránsito, lo que descarta que el deterioro responda al peso vehicular.
El personal de obra evitó dar declaraciones y remitió cualquier consulta al residente del proyecto. Sin embargo, el gerente general del Gobierno Regional La Libertad, Martín Namay, sí confirmó que la Subgerencia de Obras e Infraestructura ya inspeccionó las fisuras. Adelantó que el consorcio deberá destruir y reponer aproximadamente 100 metros de concreto, por tratarse de fallas inaceptables en pleno proceso constructivo.
“Ellos van a tener que levantar y reponer todo ese tramo, porque la obra todavía no se culmina. Mientras no esté recepcionada, la empresa tiene la obligación de rehacer las zonas afectadas”, señaló Namay en declaraciones a SolTV. Agregó que, al no haberse terminado la obra, aún no se pueden imputar responsabilidades administrativas o contractuales, pero sí exigir la corrección inmediata de los daños.
El proyecto, desde su adjudicación, ha estado marcado por polémicas. Una investigación periodística reveló presuntas irregularidades en los certificados que presentó el consorcio, lo que motivó un allanamiento de la Fiscalía a las oficinas del Gobierno Regional. La Contraloría, por su parte, advirtió que los documentos exhibidos para demostrar experiencia técnica serían presuntamente falsos o inexactos, lo que habría influido directamente en la obtención del millonario contrato.
El gerente general confirmó que el procedimiento para anular el contrato “sigue en evaluación” y que podrían considerarse escenarios como una resolución de mutuo acuerdo o un proceso de controversias. Las fisuras detectadas, sumadas a las investigaciones abiertas, vuelven a poner en duda la ejecución del proyecto que el propio gobierno regional promocionó como “la obra vial más importante del norte”.
Mientras tanto, los vecinos de Huanchaco y Trujillo esperan respuestas claras, garantías de calidad y transparencia, y una obra que cumpla con los estándares que exige una inversión pública de esta magnitud.

