Carlos Chávez Alvarado

Artista visual – curador

La búsqueda constante en la realidad, en su intimidad y en la condición de mujer peruana, se mueve la obra de Wendy Castro, se presenta como sombras que deja entrever perfiles superpuestos que evidencian actitudes de personas en estado de vulnerabilidad.

“Desde nosotras” parte de la convicción de que la función del artista es pronunciarse ante las prácticas denigrantes del sistema patriarcal imperante en Perú, una voz que representa a todas, y a muchas que optaron por el silencio cómplice. De este modo, el conjunto de obras encuentra los dispositivos para establecer un diálogo directo con el espectador a quienes pretende implicarlos en las luchas por la igualdad de condiciones entre personas.

Así, el proyecto no pretende complacer y satisfacer, sino conmover y movilizar. Comprometida con una irrefrenable pulsión experimental, se interesa por medios y soportes diversos, flexibles y transparentes, contrario a las formas convencionales de hacer arte.

A través de distintas estrategias como la instalación, el dibujo, la serigrafía sobre tul aprovecha las circunstancias que le confiere la elaboración rápida, los procesos que condicionan el desarrollo formal de las obras; a modo de capas que al superponerse forman nuevos elementos efímeros y fantasmales. Es decir, siluetas que nos remiten a situaciones fijas en la memoria colectiva, activa y crítica. La muestra es concebida por tres reinstalaciones que funcionan como ejes vinculantes de nuestra doliente realidad.

Asimismo, proyecta la manera de interactuar con los “otros” excluidos de nuestra burbuja inmediata. Nos interpela, cuestiona e involucra a repensar el lugar que ocupamos en la sociedad. En la instalación “No somos sino siluetas, fantasmas agitándose como neblina sin fondo” (Virginia Woolf – Las olas 1937) basada en la obra de la autora británica, Wendy explora sobre hechos reales, las cuales utilizas metafóricamente “elude la carga erótica asignada al desnudo femenino por siglos de arte hetero patriarcal… Y otro mundo más crudo, de una morbilidad asumida a temprana edad, con la silueta negra de la artista cual figura ausenta, vaciada luego raspada de blanco y rellenada de pictogramas ingenuos indicando los traumas de su niñez” (Patricia Ciriani, curadora 2017).

Por otro lado, las condiciones vividas durante los peores momentos de la crisis pandémica pusieron en evidencia la incertidumbre a lo desconocido, así como el lado más débil de la sociedad, el familiar. Optando por piezas como: “Invisibles” en donde visibiliza los problemas de agresión familiar, abandono y desapariciones, en cambio en “Envío express para el alma” ofrece una esperanza en medio de las tribulaciones donde la solidaridad del ser humano nos sorprendió al sobrellevar esta carga con mensajes alentadores, representando así, un espacio liberador, catártico de lastensiones en medio de las dificultades. Así pues, la muestra exige la urgencia de aprehender la realidad, de evidenciar nuestra historia transversalmente así como desde los márgenes. El interés para establecer un diálogo directo y transparente.