Mientras los centros de salud colapsan, las escuelas rurales continúan en condiciones precarias y los caminos permanecen sin asfaltar, la Municipalidad Provincial de Pataz, a cargo del alcalde Carlos Aldo Mariños, parece tener otras prioridades: más de S/12 millones del presupuesto público del 2025 se han destinado a estadios y canchas deportivas, de acuerdo a un reportaje de investigación de Perú 21.

La obra más ambiciosa, la mejora del Estadio Andrés Marsano en Tayabamba, tiene un costo de más de S/7 millones, pero apenas muestra un 3.4% de avance físico a cinco meses de iniciada.
Esta situación ha encendido la indignación entre los pobladores de los 13 distritos que componen la provincia, quienes siguen esperando agua potable, saneamiento, seguridad y atención médica básica.
“¿De qué sirve una cancha con césped si no tenemos médicos ni agua?”, cuestionan ciudadanos desde los centros poblados como Huancas o Huaricmarca, donde se han iniciado también costosos proyectos deportivos que no superan el 2% de ejecución.
SALUD Y EDUCACIÓN EN ABANDONO
El contraste no puede ser más crudo. En lo que va del año, el sector salud solo ha recibido S/252,000 de inversión. No hay nuevos centros médicos ni mejoras estructurales en las postas existentes. Las brechas en educación también se mantienen: escuelas sin equipamiento, sin conectividad ni mantenimiento.
Además, la ejecución presupuestal total del municipio apenas alcanza el 25.9% de los más de S/62 millones que tiene asignados para este año. Tres de cada cuatro soles disponibles no se han utilizado, según datos del MEF a junio de 2025.
EMPRESAS SIN TRAYECTORIA, OBRAS SIN DOCUMENTOS
Uno de los datos más preocupantes es que la empresa Consorcio Ejecutor Tayabamba, ganadora del millonario proyecto del estadio, fue constituida apenas 14 días antes de recibir la adjudicación. Además, no hay registros completos del proceso de selección en el portal de la OSCE, lo que compromete la transparencia de la contratación.
Desde 2015, la provincia de Pataz ha recibido más de S/61 millones por canon minero, mientras el distrito de Pataz ha acumulado más de S/106 millones. En 2025, ambas municipalidades suman S/23 millones, la cifra más alta en una década. Y, sin embargo, la pobreza estructural se mantiene.
El distrito de Pataz recibió 39% más que el año pasado y la provincia 43% más, pero ni los puentes, ni los centros de salud, ni las carreteras han avanzado al mismo ritmo que los millones que llegan.
A pesar de la riqueza minera —legal e ilegal— que emana de su suelo, Pataz sigue atrapada en el abandono. La criminalidad ligada a la minería informal ha dejado incluso escenas brutales, como el hallazgo reciente de 13 mineros asesinados y torturados. Mientras tanto, el dinero fluye, pero no transforma la realidad.
«La paradoja es que en el papel, Pataz es rica. En la práctica, vive en la urgencia permanente», resume el análisis de Perú21 tras recorrer la provincia.

