“Los Pulpos” bajo cerco internacional: Chile desarticula a la banda criminal nacida en Trujillo

La organización criminal peruana “Los Pulpos”, nacida en Trujillo y asociada por años a extorsión, sicariato y control violento de territorios, ha recibido uno de los golpes más duros de su historia. En enero de 2026, la policía chilena detuvo a 34 presuntos integrantes de esta red criminal, como parte de una investigación iniciada en 2021 que, hasta la fecha, suma alrededor de 50 detenidos vinculados a la misma estructura transnacional.

El anuncio fue realizado en Santiago por la Policía de Investigaciones de Chile (PDI), que confirmó que la célula de “Los Pulpos” que operaba en la zona centro-norte de la capital chilena quedó prácticamente desbaratada. El subprefecto Cristián Sepúlveda, jefe de la Brigada Investigadora de Crimen Organizado, precisó que las detenciones incluyeron a líderes, brazos operativos y testaferros, lo que permitió cortar las principales líneas de mando y financiamiento.

Según las autoridades chilenas, esta facción estaba involucrada en extorsiones con cobros que alcanzaban los 14.000 dólares, una modalidad que replica los patrones criminales que la banda consolidó en el norte del Perú. La operación, celebrada públicamente por el ministro de Seguridad chileno Luis Cordero, se enmarca en una estrategia más amplia contra el crimen organizado, en un contexto donde los delitos violentos han mostrado un crecimiento sostenido en la última década.

Una red peruana que cruzó fronteras

De los 34 detenidos en enero de 2026, 32 son ciudadanos peruanos, uno es chileno y otro de nacionalidad no precisada. En total, desde el inicio de la investigación, 27 de los capturados cuentan con permanencia definitiva en Chile, mientras que 23 se encontraban en situación migratoria irregular, un dato que revela cómo las organizaciones criminales aprovechan vacíos administrativos y contextos de informalidad para expandirse.

La PDI detectó la presencia de “Los Pulpos” en Santiago en 2021, principalmente en comunas como Recoleta, Independencia y Conchalí, donde la banda se dedicaba a extorsiones sistemáticas, amenazas violentas y, según la fiscalía chilena, homicidios por encargo. Uno de los casos más graves es el asesinato de un hombre en la comuna de Independencia en febrero de 2025, crimen que —de acuerdo con los antecedentes— habría sido ordenado desde prisión por uno de los líderes, Frank Toledo, y ejecutado por otros miembros en libertad.

Crimen organizado y violencia en alza

El desmantelamiento de “Los Pulpos” ocurre en un escenario complejo para Chile. Datos oficiales de la fiscalía indican que en 2024 se registraron 868 secuestros, lo que representa un incremento del 76 % respecto a 2021. Aunque los homicidios se han estabilizado recientemente, la tendencia de fondo es preocupante: en una década, la tasa pasó de 2,5 a 6 homicidios por cada 100.000 habitantes, un aumento del 140 %, según cifras del propio gobierno chileno.

Para las autoridades, la expansión de bandas transnacionales —como “Los Pulpos”— explica en parte este fenómeno. “Este tipo de organizaciones ejecuta delitos que generan mayor temor en la población porque utilizan violencia incremental, que puede escalar hasta el homicidio, y cuya base es la extorsión”, advirtió el ministro Cordero al presentar los resultados del operativo.

Coordinación binacional y captura de líderes

La ofensiva contra “Los Pulpos” no se limita a Chile. En paralelo, la Policía Nacional del Perú detuvo a tres integrantes de la organización en territorio peruano, quienes actualmente se encuentran en proceso de extradición para enfrentar cargos en Chile. Además, desde Lima se emitió una orden de captura internacional contra Jhonsson Cruz, sindicado como líder máximo de la banda, quien se presume estaría prófugo en territorio chileno.

Este nivel de coordinación binacional refleja un cambio en la respuesta estatal frente a organizaciones que ya no operan de forma local, sino como redes criminales transnacionales, con capacidad para mover personas, dinero y violencia a través de fronteras.

El impacto para el Perú y La Libertad

Para el Perú, y especialmente para Trujillo y la región La Libertad, el golpe a “Los Pulpos” en Chile tiene una doble lectura. Por un lado, confirma que las bandas que sembraron terror en el norte del país exportaron su modelo criminal al extranjero. Por otro, evidencia que la presión policial sostenida puede fragmentar estructuras que parecían intocables.

Sin embargo, especialistas advierten que la desarticulación de una célula no garantiza la desaparición total de la organización. Mientras persistan economías ilegales, extorsión rentable y control desde centros penitenciarios, el riesgo de reconfiguración sigue latente.

El caso “Los Pulpos” deja una advertencia clara: el crimen organizado peruano ya no es solo un problema local, sino un fenómeno regional que exige inteligencia financiera, cooperación internacional y control efectivo de las cárceles. Chile ha dado un paso decisivo. El desafío ahora es evitar que nuevas células ocupen el espacio que esta banda ha dejado.

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Causa Justa

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