Más de un centenar de agentes de la Policía Nacional del Perú ejecutaron un operativo de interdicción contra la minería ilegal en los caseríos de Shiracmaca y Coigobamba, ubicados en la provincia de Sánchez Carrión. La intervención permitió destruir socavones clandestinos, campamentos improvisados y pozas utilizadas para el procesamiento ilícito de mineral.
La acción policial fue resultado de varios meses de labores de inteligencia y vigilancia aérea con drones, que detectaron la reapertura de nuevas excavaciones subterráneas y otras instalaciones vinculadas a la extracción ilegal de recursos minerales.
Según informaron las autoridades, la información recopilada permitió ubicar con exactitud los puntos donde se desarrollaban estas actividades clandestinas y organizar un despliegue simultáneo que tomó por sorpresa a los grupos involucrados en esta práctica ilícita.
Durante la intervención, los agentes identificaron diversas labores mineras asociadas presuntamente a personas que operarían en la zona. Entre ellas figuran Elías Campos, Eugenio Infantes, integrantes de la familia Carranza, Eusebio Valverde y Arturo Mendoza.
Como parte del operativo, se destruyeron socavones, pozas de procesamiento, campamentos y equipos utilizados para la minería ilegal, con el objetivo de reducir la capacidad operativa de estas redes que intentaban reactivarse en la provincia.
Además, la Policía Nacional incautó aproximadamente dos mil cartuchos de dinamita, material que habría sido empleado para realizar detonaciones subterráneas. Pobladores de la zona denunciaron que estas explosiones ocasionaban daños en viviendas cercanas y ponían en riesgo la seguridad de las comunidades.
Rondas campesinas supervisaron la intervención
Representantes de las rondas campesinas locales y departamentales participaron como veedores durante el operativo, pese a que algunos habitantes cuestionaron el despliegue policial y alegaron afectación a la propiedad privada.
Los ronderos constataron la destrucción de pozas que contenían cianuro, las cuales, según señalaron, contaminaban canales de agua utilizados por las comunidades de Shiracmaca y Coigobamba.
Uno de los intervenidos, de apellido Carranza, rechazó la acción policial y aseguró que el lugar donde se realizó el operativo era una zona destinada a la crianza de cerdos y aves. Sin embargo, las autoridades lo vinculan con una de las labores clandestinas intervenidas.
Finalmente, los dirigentes de las rondas anunciaron el inicio de una campaña de sensibilización en ambos caseríos para promover que los pobladores denuncien la presencia de actividades mineras ilegales y colaboren con la protección del medio ambiente y la seguridad de sus comunidades.

