La crisis de seguridad en la provincia de Pataz continúa generando preocupación en La Libertad. A más de un año del estado de emergencia decretado por el Gobierno, las autoridades locales consideran que los resultados contra el crimen organizado siguen siendo insuficientes.
El consejero regional por Pataz, Luis Rodríguez, cuestionó públicamente el trabajo de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas en esta provincia minera, señalando que la violencia y la inseguridad ya no solo afectan a zonas vinculadas a la minería ilegal, sino también a otros distritos donde antes no se registraban hechos delictivos de gran magnitud.
Pataz sigue bajo amenaza del crimen organizado
Según indicó Rodríguez, la situación en la provincia continúa deteriorándose pese a los operativos y presencia militar desplegada desde febrero de 2024.
“El crimen sigue avanzando y ahora también golpea a otros distritos. Incluso Tayabamba está enfrentando problemas de inseguridad”, manifestó.
La provincia de Pataz permanece bajo estado de emergencia desde el 14 de febrero de 2024 debido al incremento de asesinatos, extorsiones, secuestros y enfrentamientos relacionados principalmente con la minería ilegal y el control de socavones.
Sin embargo, las prórrogas constantes de la medida excepcional no habrían logrado devolver completamente el control territorial al Estado.
Consejero pide fortalecer a las rondas campesinas
Ante la persistencia de la violencia, el consejero regional planteó fortalecer el trabajo de las rondas campesinas, organizaciones comunales históricamente vinculadas a labores de seguridad y vigilancia rural.
Rodríguez sostuvo que las rondas necesitan apoyo logístico urgente para colaborar de manera más efectiva en la lucha contra la delincuencia.
Entre los pedidos formulados al Gobierno Regional de La Libertad figuran: chalecos e implementos de seguridad, vehículos y camionetas, equipamiento logístico y mayor coordinación operativa.
“Las rondas cumplen un rol importante y necesitan herramientas para hacer un trabajo más eficiente”, afirmó.
Estado de emergencia no logra frenar violencia
Pataz se ha convertido en uno de los principales focos de violencia criminal en el norte del país debido a la expansión de economías ilegales vinculadas a la extracción de oro.
Durante los últimos meses se han reportado:secuestros de trabajadores mineros, enfrentamientos armados en socavones, ataques de bandas criminales, tráfico ilegal de explosivos y extorsiones y homicidios.
Incluso, recientemente fuerzas combinadas de la Policía y el Ejército rescataron a decenas de trabajadores retenidos por criminales en una operación minera de Pueblo Nuevo.
Pese a ello, las autoridades regionales consideran que aún existe una débil capacidad de control en zonas alejadas de la provincia.
Ronderos llegarán a Trujillo para exigir apoyo
Luis Rodríguez informó además que representantes de las bases ronderiles de Pataz preparan una movilización hacia Trujillo para exigir mayor respaldo institucional.
De acuerdo con el consejero, cerca de 100 ronderos llegarían en los próximos días a la capital liberteña para reunirse con autoridades regionales y solicitar apoyo inmediato frente al avance de la criminalidad.
La situación evidencia el creciente nivel de tensión social y preocupación ciudadana en una provincia donde la minería ilegal y las organizaciones criminales continúan generando inestabilidad.
Pataz y la lucha por el control territorial
Especialistas en seguridad advierten que uno de los principales desafíos en Pataz es recuperar el control territorial del Estado en zonas dominadas por economías ilegales.
Las rondas campesinas, en este contexto, vienen siendo vistas por algunos sectores como un actor clave para fortalecer la vigilancia comunal y apoyar labores preventivas.
No obstante, también existen cuestionamientos sobre los riesgos que podría implicar involucrar a organizaciones civiles en escenarios marcados por violencia armada y presencia de bandas criminales.
Mientras tanto, la población continúa exigiendo resultados concretos frente a una crisis de inseguridad que parece no dar tregua en la sierra de La Libertad.

