Policía incauta 15 mil cartuchos de dinamita en Shorey: minería ilegal vuelve a encender las alarmas en la sierra de La Libertad

La sierra liberteña vuelve a ser el centro de atención por la creciente problemática de la minería ilegal y el tráfico de explosivos. Esta vez, la alerta se encendió en el sector Labunday, en Shorey, jurisdicción del distrito y provincia de Santiago de Chuco, donde la Policía Nacional del Perú incautó 15 mil cartuchos de dinamita almacenados en el interior de una vivienda, en condiciones irregulares y con posible destino a actividades extractivas fuera del marco legal.

El hallazgo fue posible gracias a un operativo ejecutado por la División Policial de Huamachuco, cuyos agentes ingresaron al inmueble como parte de una investigación en curso sobre tráfico de materiales peligrosos. En el lugar fue detenida Ermelinda García López, de 35 años, quien indicó —según fuentes policiales— que el cuarto donde se hallaron los explosivos fue alquilado a una persona de apellido Castro, cuya identidad completa aún no ha sido confirmada.

Un riesgo latente

La cantidad incautada no es menor. Los 15 mil cartuchos de dinamita —equivalentes a varios cientos de kilos de material altamente volátil— no solo representan un potencial explosivo capaz de destruir infraestructuras, sino también una amenaza directa a la seguridad pública, al estar almacenados en una vivienda sin medidas técnicas de protección ni permisos de Sucamec.

Según voceros de la División Policial, el material iba a ser destinado a actividades de minería ilegal, que en los últimos años han proliferado en las zonas altas de la región, generando conflictos sociales, daño ambiental, explotación laboral e incluso enfrentamientos armados entre bandas.

“Este decomiso confirma que el tráfico de dinamita en la región está en aumento y que los explosivos se están almacenando incluso dentro de zonas pobladas. Eso eleva el nivel de riesgo para todos los vecinos”, señaló un oficial vinculado al caso, que pidió mantener su identidad en reserva.

García López fue puesta a disposición de la Comisaría Rural de Huamachuco para continuar con las diligencias, en el marco de una investigación preliminar por el presunto delito contra la seguridad pública, en la modalidad de tenencia ilegal de material explosivo.

Aunque ella afirmó haber alquilado el cuarto sin conocimiento de su contenido, las autoridades deberán determinar si hubo negligencia, complicidad o encubrimiento. Asimismo, se está tras la pista del supuesto “señor Castro”, presunto responsable directo del almacenamiento de los cartuchos.

La fiscalía y la unidad de inteligencia de la PNP ya manejan hipótesis sobre una red de distribución de explosivos con conexiones en Pataz, Parcoy y Shorey, zonas afectadas por la expansión de la minería informal e ilegal, muchas veces controlada por organizaciones criminales.

El decomiso se produce en un contexto complejo para La Libertad, donde las cifras sobre criminalidad y uso de explosivos están en aumento. Solo en el primer semestre del año, según reportes policiales, se han registrado más de 1,100 denuncias de extorsión, muchas de ellas con el uso de explosivos como método de intimidación.

Además, la interrelación entre minería ilegal, tráfico de explosivos y violencia organizada se ha consolidado como un patrón preocupante, especialmente en las provincias de la sierra liberteña.

Organizaciones civiles y defensores del medio ambiente han advertido en diversas ocasiones que el avance de la minería ilegal no solo destruye el ecosistema altoandino, sino que alimenta un círculo de violencia, corrupción y descomposición social, en el que los explosivos cumplen un rol clave.

La Policía ha intensificado operativos en zonas rurales y campamentos mineros irregulares. Asimismo, se evalúa la participación de inteligencia militar para reforzar el control en las rutas de acceso a explosivos, que muchas veces ingresan al mercado informal a través de filtraciones desde almacenes industriales o licencias fraudulentas.

Por ahora, el decomiso en Shorey constituye un golpe importante, pero también un recordatorio de que los explosivos ilegales no solo están en las minas, sino también en las casas, silenciosos, peligrosos y esperando ser usados.

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Causa Justa

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