En el corazón del Centro Histórico de Trujillo se levanta un emblema de la educación nacional: el Colegio Nacional San Juan. Fundado el 18 de mayo de 1854 por iniciativa del entonces obispo de Trujillo, Mons. Agustín Guillermo Charún, el plantel nació como una alternativa laica al Seminario San Carlos y San Marcelo. Desde sus primeros días, su misión fue clara: formar ciudadanos libres, críticos y patriotas.
Originalmente llamado Instituto Nacional de Ciencias, el colegio inició sus labores educativas en la sede de la Universidad Nacional de Trujillo. En 1874 se trasladó al ex Convento de San Francisco, marcando el inicio de una historia centenaria que se entrelaza con la vida política, militar y cultural del Perú.

El Batallón San Juan
Durante la Guerra del Pacífico (1879–1883), el colegio fue más que un centro educativo. Se convirtió en trinchera. Estudiantes y docentes conformaron el Batallón N°2 y la Guardia Nacional de Trujillo para defender la ciudad ante la amenaza chilena. Figuras como el Dr. Nicolás Carlos de Vega, el Dr. José María Checa, y el Dr. Pedro Manuel Rodríguez (secretario de Andrés A. Cáceres) son recordados como los primeros héroes sanjuanistas.
Este espíritu militar y patriótico dio origen al icónico Batallón San Juan, fundado formalmente en el siglo XX con el impulso de la Instrucción Pre Militar (IPM). A partir de entonces, generaciones de alumnos se forjaron en valores de disciplina, orden y liderazgo.

El legado del “Sol Radiante”
Bajo la dirección de brillantes instructores como Subteniente EP Julián Velarde Esquivel, Sub Oficial EP Emilio Quispe Ramírez y el legendario Sub Oficial Maestro Bernabé Cordero Alarcón, San Juan alcanzó reconocimientos inigualables. Ganó en propiedad el Sol Radiante –máximo galardón otorgado por el Ejército Peruano– tras obtenerlo en 1952, 1953, 1954 y 1955.
Con Cordero, el colegio vivió su época de oro en IPM: victorias en 1963, 1967 y 1970, y la distinción como el mejor colegio del país en instrucción premilitar durante diez años consecutivos.
Rivalidades, sanciones y redención
Durante los años 80, las tensiones con la GUE Sánchez Carrión marcaron una época de enfrentamientos entre estudiantes, llevando a sanciones que les impidieron participar oficialmente en concursos. Sin embargo, esto cambió con la llegada del maestro Víctor Chiu Pardo en 1992, quien revolucionó la formación de marchas en el colegio.

En 1998, San Juan alcanzó el punto más alto de su gloria al ganar el Primer Concurso Nacional de Marcha organizado por el Ministerio de Educación, obteniendo el Premio Presidente de la República. Ese mismo año, los estudiantes sanjuanistas abrieron la Gran Parada Cívico-Militar del 29 de julio en Lima, siendo reconocidos como Hijos Predilectos de Trujillo y condecorados por instituciones civiles y militares.

Más que historia: una identidad viva
Hasta 2018, San Juan acumuló más de 100 gallardetes bajo la dirección de Chiu Pardo, consolidando una historia de triunfos y de profunda identidad regional. La narrativa sanjuanista no es solo una crónica de desfiles o condecoraciones, sino un testimonio de cómo la educación puede ser también una forma de resistencia cultural, formación cívica y construcción de ciudadanía.
Hoy, como Institución Educativa Emblemática Nacional, el Colegio San Juan de Trujillo continúa siendo símbolo del orgullo norteño, formador de líderes y defensor del legado patrio.

