La inseguridad y la precariedad de los servicios básicos volvieron a marcar la agenda en la provincia de Ascope. En calles, mercados y plazas, vecinos de distintos distritos expresaron su hartazgo por el abandono del Estado y la falta de respuestas frente a problemas que —aseguran— se arrastran desde hace años y golpean su vida diaria.

Ese fue el telón de fondo del recorrido que realizó Saúl Tacar, candidato a diputado por La Libertad con el N.° 1 por el partido Perú Primero, quien visitó Chicama, Chocope, Casa Grande y Paiján, acompañado por una numerosa comitiva de pobladores que le manifestaron su respaldo y, sobre todo, sus principales preocupaciones.

Durante la caminata, los ciudadanos coincidieron en un reclamo central: el crecimiento de la inseguridad ciudadana sin una estrategia clara para enfrentarla. Asaltos, robos y una percepción constante de desprotección fueron expuestos por comerciantes y vecinos, quienes cuestionaron la escasa presencia policial y el estado de abandono de comisarías en varios puntos de la provincia.

A este escenario se suma una problemática que persiste desde hace años: la falta de acceso regular al agua potable. Familias de distintos sectores señalaron que continúan dependiendo de soluciones temporales o informales, sin que se concrete una respuesta estructural por parte de las autoridades. También denunciaron el deterioro de centros de salud, infraestructura pública en mal estado y servicios básicos insuficientes.

Saúl Tacar escuchó los planteamientos y remarcó que el contacto directo con la población es clave para entender la magnitud de los problemas que afectan a la provincia. En ese sentido, reafirmó su compromiso de ejercer, de llegar al Congreso, una labor firme de fiscalización sobre las entidades del Estado, con el objetivo de que cumplan su rol y atiendan las verdaderas demandas ciudadanas.

“El país no se cambia desde un escritorio. Hay que estar en el territorio, escuchar y fiscalizar para que los recursos y las decisiones lleguen a donde realmente se necesitan”, expresó el candidato durante su visita.
La jornada en Ascope se desarrolló en un clima de respaldo ciudadano, pero también de marcada exigencia. Una población que —según expresaron los propios vecinos— ya no quiere promesas, sino acciones concretas frente a la inseguridad, el abandono de los servicios básicos y la ausencia del Estado en su vida cotidiana.

