La extorsión se ha convertido en uno de los delitos más persistentes y corrosivos en la provincia de Trujillo. Un estudio reciente revela que, en los últimos dos años, se han registrado 7,253 denuncias por extorsión, una cifra que confirma la magnitud de un problema que afecta directamente a comerciantes, transportistas, emprendedores y familias enteras.
Las estadísticas reflejan un incremento sostenido de denuncias, especialmente en sectores económicos clave. Negocios formales e informales, pequeños emprendedores y trabajadores independientes han sido blanco de amenazas, mensajes intimidatorios, llamadas extorsivas y, en los casos más graves, atentados con explosivos o ataques armados para forzar el pago de “cupos”.
Zonas más golpeadas y temor cotidiano
De acuerdo con los reportes analizados, los casos se concentran principalmente en zonas comerciales y de alto tránsito, donde la actividad económica es constante y visible. Mercados, avenidas principales, paraderos de transporte y áreas con intensa circulación de personas se han convertido en escenarios frecuentes de este delito, generando una sensación de miedo permanente entre quienes trabajan en estos espacios.
Para muchos comerciantes, la extorsión ya no es un hecho aislado, sino una amenaza recurrente que condiciona su día a día. Algunos se han visto obligados a reducir horarios, cerrar temporalmente sus negocios o invertir en medidas de seguridad privadas para protegerse.
Respuesta policial y operativos en marcha
Frente a este panorama, la Policía Nacional del Perú ha intensificado los operativos de inteligencia, patrullaje focalizado y acciones de captura con el objetivo de desarticular bandas criminales dedicadas a la extorsión. Estas intervenciones incluyen el uso de tecnología, seguimiento de comunicaciones, allanamientos y coordinación con el Ministerio Público.
Desde la institución policial se ha reiterado que la lucha contra la extorsión requiere no solo operativos constantes, sino también información oportuna por parte de la ciudadanía, especialmente para identificar a los cabecillas y redes que operan detrás de estos delitos.
Impacto social y económico
El impacto de la extorsión va más allá de la pérdida económica. Este delito erosiona la tranquilidad, debilita la confianza en el entorno y afecta el derecho a trabajar sin miedo. En muchos casos, las víctimas optan por el silencio por temor a represalias, lo que permite que las organizaciones criminales sigan operando.
Especialistas en seguridad advierten que, si no se refuerzan las estrategias de prevención y protección a las víctimas, el daño social puede profundizarse, afectando la inversión, el empleo y la convivencia ciudadana en Trujillo.
Llamado urgente a denunciar
Las autoridades reiteran su llamado a denunciar cualquier intento de extorsión, garantizando confidencialidad y protección a los denunciantes. La información proporcionada por las víctimas es clave para mapear zonas críticas, identificar patrones y golpear las estructuras criminales.
Mientras tanto, las cifras de los últimos dos años dejan un mensaje claro: la extorsión es hoy uno de los mayores desafíos de seguridad en Trujillo, y su combate exige una respuesta sostenida, coordinada y con el respaldo activo de la ciudadanía.

