En medio de una crisis de seguridad sin precedentes, la ciudad de Trujillo y sus principales distritos enfrentan una alarmante situación: la mayoría de cámaras de videovigilancia no funcionan o presentan fallas graves. Así lo advirtió la Contraloría General de la República, tras una serie de visitas de control realizadas en mayo de 2025.
Los hallazgos revelan que, en plena escalada de violencia—con 44 de los 129 asesinatos de La Libertad cometidos en Trujillo—las autoridades locales no han priorizado el mantenimiento ni la operatividad de uno de los recursos más esenciales para prevenir y combatir el crimen: las cámaras de videovigilancia.
En el Informe de Visita de Control N.º 4273-2025-CG/GRLIB-SVC, la Contraloría detalla que de las 65 cámaras instaladas por la Municipalidad Provincial de Trujillo, 20 están fuera de servicio, mientras que las 45 restantes no reciben mantenimiento preventivo, lo que pone en riesgo su funcionamiento continuo.
Además, se alerta que no existe un plan específico para el serenazgo en 2025, lo que impide una coordinación efectiva con los distritos y deja a los agentes sin el equipamiento básico de protección: rodilleras, coderas, guantes, entre otros.
Distritos en emergencia: La Esperanza, El Porvenir y Florencia de Mora
La situación es aún más crítica en los distritos considerados zonas rojas por su alta incidencia delictiva:
La Esperanza:
55 de 121 cámaras están inoperativas.
40 de las operativas no almacenan grabaciones por el plazo requerido de 45 días.
Varias cámaras funcionales graban con baja nitidez, dificultando la identificación de delitos.
Serenos carecen de equipos de protección; dos motocicletas están fuera de servicio.
El Porvenir:
Solo 26 de 93 cámaras funcionan óptimamente.
20 están inoperativas y 47 transmiten imágenes no visibles.
Cuatro camionetas y cuatro motos del serenazgo no funcionan.
No se supervisa el uso de protección en el personal de seguridad.
Florencia de Mora:
8 de 20 cámaras están operativas.
No se realiza mantenimiento ni se ejecutan garantías vigentes de reparación.
No hay equipamiento básico para los agentes del serenazgo.
La ciudad sin ojos ni defensa
La gravedad del informe radica no solo en la inoperatividad de los equipos, sino también en el abandono de las políticas de prevención del delito. Las cámaras, diseñadas para alertar en tiempo real, registrar hechos criminales y disuadir a los delincuentes, hoy se encuentran fuera de servicio en las zonas con mayor índice de homicidios del norte peruano.
Mientras tanto, las autoridades locales no han anunciado planes concretos para resolver estas fallas, ni existen presupuestos aprobados o en ejecución para la recuperación del sistema.

