Las calles de El Porvenir amanecieron más limpias gracias a una iniciativa que une justicia, servicio y reinserción. Más de 1,380 sentenciados y liberados por delitos menores participaron esta semana en una mega campaña de limpieza y desarenamiento en las principales vías del distrito, como parte de la estrategia institucional “Intégrate a tu comunidad, servicio que une, trabajo que restaura”, promovida por el Instituto Nacional Penitenciario (INPE).
La jornada comunitaria fue liderada por el Establecimiento de Medio Libre Trujillo, dirigido por Carmelo Vásquez Ávila, en coordinación con la Municipalidad Distrital de El Porvenir, la Corte Superior de Justicia de La Libertad y la Gerencia Regional de Transportes y Comunicaciones.

Organizados en brigadas y bajo la supervisión de personal penitenciario y trabajadores del área de limpieza pública, los sentenciados se desplegaron para barrer y recolectar residuos sólidos a lo largo de arterias claves como las avenidas José Faustino Sánchez Carrión, Revolución, Hipólito Unanue, Magnolias Parque Triángulo, Pumacahua (cuadras 18 a 21), Huáscar, Huayna Cápac, Riva Agüero y Los Ángeles.
Reinserción social y ornato urbano
Este trabajo comunitario no solo embellece las calles, sino que también ofrece a quienes cumplen condenas alternativas a la prisión una oportunidad para redimir parte de sus penas mediante el servicio a la sociedad. Además, fortalece los lazos entre instituciones para facilitar la resocialización y fomentar una segunda oportunidad para los sentenciados.

El alcalde interino de El Porvenir, Junior Aguirre, destacó la importancia de estas acciones: «Agradecemos al INPE por su voluntad de sumar esfuerzos. Este tipo de trabajos no solo contribuyen al bienestar del distrito, sino que también representan una oportunidad de cambio y reinserción para quienes hoy cumplen una condena. Debería impulsarse una ley que permita convertir penas menores en labores comunitarias que fomenten la reflexión y el servicio a la sociedad», expresó.
Las autoridades coincidieron en que este modelo puede convertirse en ejemplo de cómo los trabajos comunitarios benefician tanto a los sentenciados como a la comunidad, impulsando una justicia restaurativa más humana y efectiva.

