Los hospitales no cuentan con el equipo adecuado para hacer diagnósticos ni análisis microbiológicos tempranos, ni medicamentos innovadores y de última generación, por lo burocrático que es aprobar los petitorios, para salvar vidas, ya que existen virus y bacterias resistentes a antibacterianos desfasados. Además del hacinamiento y el colapso de nuestro sistema sanitario.
La Infección Asociada a la Atención de Salud (IAAS) es la condición resultante de una reacción adversa a la presencia de un agente infeccioso que adquiere un paciente en una atención de salud, sea en hospitalización o atención ambulatoria que no estaba presente a la hora de la atención.
Los pacientes que se internan o ingresan en un centro de atención médica generalmente llegan en mal estado de salud, con bajas defensas contra bacterias y otros agentes infecciosos. La atención limpia y segura es un derecho de los pacientes, así como el deber de los que trabajan en la atención de la salud, sin embargo, las infecciones en centros de salud, representan un problema de salud pública que causan mayores estancias hospitalarias, discapacidad a largo plazo, muertes innecesarias y costos adicionales para el sistema de salud, para los pacientes y sus familias.
La pandemia de COVID-19 ha ejercido una enorme presión sobre los sistemas de salud en el país y en toda la región y el mundo, donde se necesitó aumentar la demanda de profesionales de la salud, camas UCI y de apoyo respiratorio como los respiradores, entre otros.
La prolongada emergencia ha agotado los recursos y ha perjudicado las medidas y protocolos de prevención y control de infecciones, que ha ocasionado su aumento en los centros de atención de salud, así como el uso de los antimicrobianos, que por la alta demanda produjo escasez y posible subida de precios de nuevos tratamientos, además de las demoras entre 10 meses y 3 años en atender los petitorios de medicamentos, que además deberían ser innovadores para asegurar la mejor calidad de vida de los pacientes.
El reporte de OjoPúblico, precisa que el 97% de las instituciones prestadoras de salud del primer nivel de atención no tenían las condiciones adecuadas de infraestructura y equipamiento, así como establecimientos más especializados, de segundo y tercer nivel, donde la cifra alcanzaba hasta el 100% en algunas regiones.
Incluso, en el informe, el directivo del Colegio Médico, Wilder Díaz, indicó que, en muchos casos, el médico no tiene con que lavarse y secarse, añadiendo que el Minsa debe invertir para mejorar las condiciones de bioseguridad en los establecimientos de salud.
Prevalencia 10% siendo las de mayores incidencias:
*Acinetobacter baumanni, que causa neumonía nosocomial, bateriemia, infecciones de trato urinario, meningitis secundaria y endocartis.
– Klebsiella pneumoniae, que produce infecciones del tracto urinario, neumonías, sepsis, infecciones de tejidos blandos e infecciones de heridas quirúrgicas
– Pseudomona aeuriginosa, que origina infecciones de las válvulas cardíacas, infecciones pulmonares, infecciones del tracto urinario (riñones y vejiga, infecciones óseas.
Este tipo de contagios proliferan silenciosamente en los hospitales y afecta principalmente a países con un sistema sanitario deficiente, como lo es el Perú.
Importante entonces llamar la atención en esta problemática de la salud pública de nuestro país, tanto en el sector privado como en el público, que tiene que ver con el cuidado de los protocolos, vigilancia epidemiológica, resistencia a los antimicrobianos, educación a la población sobre la no automedicación, data actualizada, así como contar a tiempo con un petitorio de medicamentos innovadores y de última generación, todo esto para una mejora de la calidad de atención en salud de las personas.

