La tranquilidad del distrito de Laredo se vio interrumpida la tarde de este viernes tras el hallazgo de dos cadáveres de sexo masculino en la carretera industrial, a la altura del caserío Galindo.
El macabro descubrimiento ha generado conmoción entre los pobladores, mientras que la Policía Nacional del Perú (PNP) ha iniciado una exhaustiva investigación para determinar las circunstancias de la muerte de ambas víctimas.
El hallazgo ocurrió alrededor de las 14:30 horas, cuando trabajadores de la empresa PROTEKTOR, encargada del regadío en la zona, se percataron de la presencia de dos cuerpos sin vida en una zona descampada, a la altura del establecimiento conocido como “Kamasutra”. De inmediato, los trabajadores se comunicaron con la Comisaría de Laredo, alertando sobre la situación.
Minutos después, agentes policiales llegaron al lugar y confirmaron la presencia de dos hombres sin vida, en estado de descomposición y sin identificación. Ante la gravedad del caso, se informó de inmediato al Representante del Ministerio Público (RMP) y a la División de Investigación Criminal (Depincri Norte) para las diligencias correspondientes.
La policía ha iniciado las primeras pesquisas para esclarecer las circunstancias en las que ambas personas fallecieron. Hasta el momento, no se han identificado los cuerpos, y las autoridades trabajan en la recopilación de huellas dactilares y otras evidencias para su pronta identificación.
No se descarta la posibilidad de que se trate de un doble homicidio, considerando el lugar y la manera en la que fueron encontrados los cadáveres. Sin embargo, será la necropsia realizada por el Instituto de Medicina Legal la que determine con exactitud la causa de muerte.
Este hallazgo reaviva el debate sobre la creciente ola de violencia e inseguridad en el distrito de Laredo y otras zonas de la provincia de Trujillo. En los últimos meses, el número de crímenes violentos ha ido en aumento, en su mayoría relacionados con ajustes de cuentas, extorsiones y crimen organizado.
Los vecinos del caserío Galindo han manifestado su preocupación ante este nuevo hecho de sangre. “Ya no se puede vivir tranquilo. La delincuencia está ganando terreno y nadie hace nada para frenarlo”, comentó un poblador que prefirió mantenerse en el anonimato.

